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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Dile al amor

Dile al amor que yo no tengo puerta, porque me han robado, llamá a la policía, ay dile al amor que me han entrado los chorros, asaltaron la cocina, se llevaron jamones ♪

viernes, 3 de septiembre de 2010

Revivir

Y ahora que todos (Annu) decidieron volver, yo no me puedo quedar atrás, así que tengo que reavivar a mi bloguito, para ponerme a la par de Anuchis y volver a contar nuestras aventuras con V y G, pero bueno, mientras me pongo a su altura, tengo que revivir el Blog con otras cosas.

Igualmente creo que perdí el poder de escribir entradas como las que hacía antes, no digo que fueran una maravilla pero creo que eran mejores, pero bueno, es lo que hay, por lo menos hasta que vuelva a entrenarme como se debe. La cuestión es que no me costó mucho pensar qué cosas tenía para venir a revivir el bloguito, menos después de este viernes que puso a todo el mundo más loco que de costumbre.

No sé si fue la lluvia, el clima, la cercanía del fin de semana, la humedad, o qué, pero la locura sobrepasó algunos límites. Si hubiera sido martes no me sorprendería, los martes tienen ese toque especial que nos cruza los cables, es más, creo que podría decir que está científicamente -bueno, no tanto- comprobado que los martes afectan la salud mental de las personas, y más a la mañana. Pero de un viernes sí que no me lo esperaba.

En fin, la cuestión es que el recreo había terminado, y ya estábamos todos en el aula, haciendo nada, hasta que entrara el profesor correspondiente, cuando de repente, el grupo de chicos que estaba más cerca de donde estaba yo con S y P, se puso a cantar. Prueben qué bueno es el señor, hagan la prueba y veanló... Los aplausos se fueron sumando de a poco, junto con las voces de otras personas del curso, y no faltaron los que bailaban, o movían los brazos apasionadamente, como si estuvieran en primera fila en un recital de Sin Bandera.

Para colmo, no nos podían retar porque los preceptores se reían de lo que estábamos haciendo. Hacía mucho que no pasaba una de estas cosas, lo que me reí no tiene nombre.

domingo, 15 de agosto de 2010

Impotencia Sentimental

Ok. Reconozco que me merezco -o mejor dicho, nos merecemos- el Martín Fierro a las boludas del año. Convertirnos en un grupo inseparable en la segunda mitad del último año de secundaria solo lo podemos hacer nosotras, pero me alegra por sobremanera saber que llegamos a convertirnos en eso antes de que terminara el año porque el nivel de importancia que tienen en mi vida ni se lo imaginan. Si se midiera del uno al diez, creo que con un diez mil me quedaría corta.

Igual acepto que está buenísimo, porque estamos viviendo cinco años de amistad que no se dió por distintas casualidades -Juro y súper juro que nunca me caíste mal M, soy ortiva por naturaleza, hasta que me conocés realmente- en medio año, además es la última mitad y estamos todos sensiblones y por grupos, estamos más unidos -todavía más si es posible-.

Y no sé si a alguien alguna vez le pasó, pero a mí me pasa, y ahora, me está pasando. Es una especie de impotencia sentimental. Es sentir que querés demasiado a una persona y por más que la abraces y le digas que la querés y le regales cosas -aunque sean cartelitos medio feuchos en algún colectivo- y se mantengan todo el día en contacto, no es suficiente. Son como unas ganas terribles de gritarle al mundo que amás a esa amiga incondicional que tenés al lado y que está como si fuera una hermana más de las que aparecieron hace muchos años en tu vida.

Y es así, en este momento siento una impotencia sentimental por ellas, que hacen que mis días sean muchísimo más felices.

Amigas, las mejores que soñé♪
Cuando río sos mi risa, cuando lloro sos mi llanto♪
Un amigo es una luz, brillando en la oscuridad♪
Un amigo es todo, el camino, la luz, el corazón, los sueños que soñamos... un amigo es arriesgar con alguien a tu lado y estar por siempre acompañados, porque un amigo es la fe y la confianza en vivir para seguir codo a codo en la vida, el que te ayuda a volar, el que te empuja a buscar la salida♪
Amigas las mejores que soñé♪
Y podría seguir toda la vida, porque para ellas no alcanzan todas las canciones del mundo.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Pánico

El problema no es que se hayan terminado las vacaciones, el problema es saber que el tiempo se acaba. No quiero terminar. No quiero que se termine el año. Hoy fue como una especie de reencuentro, un volver a empezar pero con las emociones completamente cambiadas. Fue empezar, sabiendo que era la última vez que empezábamos después de las vacaciones de invierno, todos juntos. Empezar de cero, con C que se volvió a unir a la rutina. Empezar de vuelta, juntos.
Y no, no es que le tenga miedo a la UBA, ni a equivocarme con psicología, ni siquiera me preocupa tener que hacer el CBC en quince años porque mi coeficiente intelectual no sea suficiente como para aprobar las materias, pero es una sensación extraña en el pecho.
Odio las despedidas, y en cuatro meses se viene una que va a ser bastante importante en nuestras vidas... y no quiero.

Quisiera que esto dure para siempre... ♪

viernes, 2 de abril de 2010

Aplausos

El calor es un revolucionador total. Tiene ideales liberalistas, le gusta llevarse al mundo por delante, y hacernos actuar como si fuera el último día, como si nada más importara. El calor quema neuronas, sobretodo en el recreo donde hay muy pocos lugares con sombra.

La mitad estábamos en la sombra del patio grande, mientras que la otra mitad de alumnos estában buscando sombra en el patio chico, cuando un grupo de chicos empezaron a aplaudir a un compañero que hablaba con una chica.

A ese aplauso se le sumó todo quinto año, y de repente, sin saber bien cómo, todos los alumnos estábamos aplaudiendo, y algunos hasta gritaban, menos ellos dos, que seguían hablando como si nada.

El poder del calor es increíble.