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miércoles, 29 de septiembre de 2010
domingo, 20 de junio de 2010
¿Sabés lo que es el Caviar?
La verdad es que no tengo ganas de escribir, pero por lo menos una anécdota de la noche de anoche me parece que vale la pena y que es necesario. Estábamos sentadas de lo más tranquilas en unos silloncitos en el cheboli, cuando un pibe me agarra el pie y lo apreta, me voy vuelta y lo miro.
-Hola Julieta, soy Romeo, un gusto.
-Un gusto-Le respondo.
-Se llama Marcela-Le dice She.
-Marchi para los amigos-Agrego yo.
-¿Puedo subir a tu encuentro?
-¡NO!-Le grito- Ya conozco un Romeo, no puede haber otro en mi vida.
Se aleja un poco, y se pone a hablar con N:
-Hola, soy Romeo.
-Y yo Julieta-Le dice N.
-¡Vamos loco, una que responde bien!
Mientras tanto, un amigo del supuesto Romeo se cuelga de las rejas que lo separaban de donde estábamos nosotras y nos dice:
-¿Saben más o menos lo que es el Caviar?
-Sí-Le respondemos S y Yo.
-Bueno, así es él...
Y sin agregar nada más, escaló las rejas, y se puso al lado nuestro, hablamos de algo que no me acuerdo y él nos respondió:
-Ahora entiendo por qué las minas no me dan bola.
-Ay pobre...-Me dijo S en secreto-Vamos a hablarle... ¿De dónde sos?
-De Beckham...
Y despúes de eso, media hora tentadas.
-Hola Julieta, soy Romeo, un gusto.
-Un gusto-Le respondo.
-Se llama Marcela-Le dice She.
-Marchi para los amigos-Agrego yo.
-¿Puedo subir a tu encuentro?
-¡NO!-Le grito- Ya conozco un Romeo, no puede haber otro en mi vida.
Se aleja un poco, y se pone a hablar con N:
-Hola, soy Romeo.
-Y yo Julieta-Le dice N.
-¡Vamos loco, una que responde bien!
Mientras tanto, un amigo del supuesto Romeo se cuelga de las rejas que lo separaban de donde estábamos nosotras y nos dice:
-¿Saben más o menos lo que es el Caviar?
-Sí-Le respondemos S y Yo.
-Bueno, así es él...
Y sin agregar nada más, escaló las rejas, y se puso al lado nuestro, hablamos de algo que no me acuerdo y él nos respondió:
-Ahora entiendo por qué las minas no me dan bola.
-Ay pobre...-Me dijo S en secreto-Vamos a hablarle... ¿De dónde sos?
-De Beckham...
Y despúes de eso, media hora tentadas.
miércoles, 9 de junio de 2010
Un año
N acababa de cumplir diez meses con F, y con S estábamos debatiendo sobre el tema.
S: Falta poquito para el año... tres meses ¿No?
Yo: ¿Cómo tres meses?
S: Sí, para llegar a los trece faltan tres meses.
N: Pero vos estás hablando del año.
S: ¿El año no se festeja a los trece meses?
NO COMMENTS.
S: Falta poquito para el año... tres meses ¿No?
Yo: ¿Cómo tres meses?
S: Sí, para llegar a los trece faltan tres meses.
N: Pero vos estás hablando del año.
S: ¿El año no se festeja a los trece meses?
NO COMMENTS.
sábado, 15 de mayo de 2010
Hospital
Definitivamente el año no lo empezamos bien, y no está mejorando, vamos paseando de hospital en hospital y es un bajón tremendo, pero hay que buscarle el lado bueno a las cosas, y aunque no estoy segura de que sea el lado bueno de las cosas por lo menos nos divertimos bastante.
Bajamos al primer piso para poder ir a comprar algo para tomar, y el de seguridad, educadamente nos saludó.
-Chau...-Dijo el hombre.
-No, en un ratito volvemos-Le avisó S, sabiendo que el horario de visita todavía no terminaba, ya estábamos llegando a la vereda, cuando el chabón respondió.
-Mejor, mejor...
Sin comentarios, además cuando volvimos nos miró de arriba a abajo, y cuando nos fuimos, nos miró de vuelta.
Ayer volvimos. En el viaje, el colectivero casi se agarra a trompadas con un chabón, estuvimos media hora parados escuchando la pelea, y casi volamos por los aires por la brusquedad con la que frenó el chofer. Saludamos a un chico en pleno balcón de avenica Corrientes, que resultó ser un conocido nuestro y hablamos por más de media hora de las pocas actividades del congreso. Caminamos un poco, preguntamos otro poco y llegamos al hospital. El policía no solo nos saludó sino que además nos preguntó cómo estábamos y nos avisó que subiéramos de a dos, porque sino nos iban a ir a retar. No le hicimos caso y subimos las cuatro, en esos ascensores que son de la época de Colón. Decoramos toda la habitación con carteles y flores, apagamos las luces, pusimos música y se armó el boliche adentro de la habitación.
Después, nos volvió a agarrar sed, y bajamos, N y yo, a comprar al kiosko. La gente nos saludaba por la calle, y el kioskero ya nos conocía, volvimos y vimos una bolsa de tomates en buen estado en el medio de la vereda, y volvimos a subir a las habitaciones. Chusmeamos, bailamos, nos reímos, y nos echaron, porque el horario de visita se había terminado.
Hoy safamos, el policía se hizo el que no nos conocía porque estaba con una compañera de trabajo, y además S y yo llegamos acompañadas de mi vieja, no necesitamos nada para tomar y no tuvimos ninguna pelea en el camino, pero lo más probable en este mes que vamos, prácticamente, a vivir en el hospital, nos toquen vivir muchísimas anécdotas más.
Bajamos al primer piso para poder ir a comprar algo para tomar, y el de seguridad, educadamente nos saludó.
-Chau...-Dijo el hombre.
-No, en un ratito volvemos-Le avisó S, sabiendo que el horario de visita todavía no terminaba, ya estábamos llegando a la vereda, cuando el chabón respondió.
-Mejor, mejor...
Sin comentarios, además cuando volvimos nos miró de arriba a abajo, y cuando nos fuimos, nos miró de vuelta.
Ayer volvimos. En el viaje, el colectivero casi se agarra a trompadas con un chabón, estuvimos media hora parados escuchando la pelea, y casi volamos por los aires por la brusquedad con la que frenó el chofer. Saludamos a un chico en pleno balcón de avenica Corrientes, que resultó ser un conocido nuestro y hablamos por más de media hora de las pocas actividades del congreso. Caminamos un poco, preguntamos otro poco y llegamos al hospital. El policía no solo nos saludó sino que además nos preguntó cómo estábamos y nos avisó que subiéramos de a dos, porque sino nos iban a ir a retar. No le hicimos caso y subimos las cuatro, en esos ascensores que son de la época de Colón. Decoramos toda la habitación con carteles y flores, apagamos las luces, pusimos música y se armó el boliche adentro de la habitación.
Después, nos volvió a agarrar sed, y bajamos, N y yo, a comprar al kiosko. La gente nos saludaba por la calle, y el kioskero ya nos conocía, volvimos y vimos una bolsa de tomates en buen estado en el medio de la vereda, y volvimos a subir a las habitaciones. Chusmeamos, bailamos, nos reímos, y nos echaron, porque el horario de visita se había terminado.
Hoy safamos, el policía se hizo el que no nos conocía porque estaba con una compañera de trabajo, y además S y yo llegamos acompañadas de mi vieja, no necesitamos nada para tomar y no tuvimos ninguna pelea en el camino, pero lo más probable en este mes que vamos, prácticamente, a vivir en el hospital, nos toquen vivir muchísimas anécdotas más.
Sopa de
Carilinas,
Hechos históricos,
Nelia Chorra,
She Pum,
Vicky
miércoles, 12 de mayo de 2010
Infaltable
Infaltable subir un posteo contando las cosas del martes, pero esta vez me limito a una sola cosa que duró para todo el día. Computación, y N cantando, as always.
-Todavía llevo su nombre en mi cuaderno... EN MI CUADERNO!... para que sepas que yo aún le estoy queriendo...
El mejor corito de la vida.
-Todavía llevo su nombre en mi cuaderno... EN MI CUADERNO!... para que sepas que yo aún le estoy queriendo...
El mejor corito de la vida.
martes, 11 de mayo de 2010
Spring Awakening
Es increíble lo rápido que se fue este fin de semana, hice muchísimo de nada, pero así y todo casi no pisé mi casa. Entre las mil y un cosas que (no) hice, fui con N a ver Despertar de primavera en el Astral, la verdad que me encantó. Muy pero muy buena y recomendable la obra, además los actores le ponen tanta energía que te dan ganas de levantarte y empezar a ir contra el mundo, como ellos, realmente muy buena, pero definitivamente, hubo algo que marcó la noche, y por qué no, la obra, y fue nada más, y nada menos que un comentario de N.
Fernando Dente besaba con locura a Florencia Otero, y la pasión iba en aumento. Wendla se abre de piernas, Melchior se pone en el medio, y se empieza a desabrochar los pantalones.
-¡Ahora la pela y me muero!-Gritó N escandalizada, y yo no pude evitar largar una carcajada, fue leeeejos el mejor comentario de la noche.
Y después salir, y encontrarnos con unas veinte personas en la entrada del teatro saltando y cantando a los gritos "Totally Fucked" fue algo inexplicable (Y bastante graicoso también).
Fernando Dente besaba con locura a Florencia Otero, y la pasión iba en aumento. Wendla se abre de piernas, Melchior se pone en el medio, y se empieza a desabrochar los pantalones.
-¡Ahora la pela y me muero!-Gritó N escandalizada, y yo no pude evitar largar una carcajada, fue leeeejos el mejor comentario de la noche.
Y después salir, y encontrarnos con unas veinte personas en la entrada del teatro saltando y cantando a los gritos "Totally Fucked" fue algo inexplicable (Y bastante graicoso también).
Sopa de
Algo,
Cholulajes,
Cosas que me hacen bien,
Nelia Chorra
martes, 4 de mayo de 2010
Canciones educativas
Ya no sé si es propio de los martes, o propio de nuestra locura, pero siempre que empezamos las clases en el aula de computación, empezamos el día diciendo boludeces. Capaz es porque es el único momento en el que nos sentamos juntas, aunque en inglés no somos así...
-Arroz con pollo me quiero matar...-Empezó a cantar N, y nos miró-¿Cómo sigue la canción?
Probablemente, la infancia de Ne fue demasiado triste, como para creer que la canción "Arroz con leche me quiero casar con una señorita de San Nicolás" diga eso, obviamente no lo dejamos pasar por alto, sino que nos tentamos como las mejores, y después salimos al recreo.
Tras hacer la fila interminable para comprar las cosas de biología, y pedir prestado un polar para ver si mejoraba mi malestar, terminó el recreo, y nos dispusimos a subir para volver al aula. Yo caminaba más adelante con V porque quería llegar a algún lugar calentito, mientras que N, S y P seguían en el patio. Me di vuelta, y las vi por la ventana, modulando, le dije a P que iba a vomitar, y ella puso carita triste. Me volví a dar vuelta, y agarré de la mano a V, mientras me agarraban arcadas, la pobre se pegó el susto del año, y se alejó, después volvió, junto con las demás, y salimos las cinco corriendo al baño, esquivando gente. Nos metimos las cinco juntas en el baño más grande, mientras yo seguía temblando del frío que tenía. N, cuando súperman en plena misión para salvar al mundo, se fue corriendo a buscar a un preceptor, y cuando volvió, yo estaba riéndome por la situación, se me acercó y me habló.
-No sonrías Diel
-¿Por qué no puedo sonreír?
-Porque estás enferma-como si fuera algo obvio-no podés sonreír-y yo me reí más.-En serio, no sonrías.
-Pero me causa gracia Ne!
-Pero no sonrías porque te sentís mal!
Después de unas mil horas me fueron a buscar, y mientras yo estaba envuelta en mil frazadas, mandando mensajes para no aburrirme, me llamaron por teléfono, y con el altavoz estaba hablando con las cuatro.
-Uh, nos vienen a cagar a pedos...-Me avisó N, y de fondo se escucha que habla V.
-Es que estamos hablando con Diel que está enferma, en la casa, y está aburrida!
Obviamente me tuvieron que cortar, pero son lo más por haberse preocupado por mí, y por haberle puesto nombre a mi campera de egresados ♥
-Arroz con pollo me quiero matar...-Empezó a cantar N, y nos miró-¿Cómo sigue la canción?
Probablemente, la infancia de Ne fue demasiado triste, como para creer que la canción "Arroz con leche me quiero casar con una señorita de San Nicolás" diga eso, obviamente no lo dejamos pasar por alto, sino que nos tentamos como las mejores, y después salimos al recreo.
Tras hacer la fila interminable para comprar las cosas de biología, y pedir prestado un polar para ver si mejoraba mi malestar, terminó el recreo, y nos dispusimos a subir para volver al aula. Yo caminaba más adelante con V porque quería llegar a algún lugar calentito, mientras que N, S y P seguían en el patio. Me di vuelta, y las vi por la ventana, modulando, le dije a P que iba a vomitar, y ella puso carita triste. Me volví a dar vuelta, y agarré de la mano a V, mientras me agarraban arcadas, la pobre se pegó el susto del año, y se alejó, después volvió, junto con las demás, y salimos las cinco corriendo al baño, esquivando gente. Nos metimos las cinco juntas en el baño más grande, mientras yo seguía temblando del frío que tenía. N, cuando súperman en plena misión para salvar al mundo, se fue corriendo a buscar a un preceptor, y cuando volvió, yo estaba riéndome por la situación, se me acercó y me habló.
-No sonrías Diel
-¿Por qué no puedo sonreír?
-Porque estás enferma-como si fuera algo obvio-no podés sonreír-y yo me reí más.-En serio, no sonrías.
-Pero me causa gracia Ne!
-Pero no sonrías porque te sentís mal!
Después de unas mil horas me fueron a buscar, y mientras yo estaba envuelta en mil frazadas, mandando mensajes para no aburrirme, me llamaron por teléfono, y con el altavoz estaba hablando con las cuatro.
-Uh, nos vienen a cagar a pedos...-Me avisó N, y de fondo se escucha que habla V.
-Es que estamos hablando con Diel que está enferma, en la casa, y está aburrida!
Obviamente me tuvieron que cortar, pero son lo más por haberse preocupado por mí, y por haberle puesto nombre a mi campera de egresados ♥
Sopa de
Canciones,
Cárcel,
Cosas que me hacen bien,
Nelia Chorra
domingo, 2 de mayo de 2010
Igual no fue bizarro el viernes, para nada.
No, claro que no. Porque charlar, comer, cambiarte, maquillarte y estar lista para salir, con tres amigas, y a la espera de tres amigos es posible. Porque ir al único kiosko abierto por su venta de alcohol, a buscar pilas para una cámara es lo más normal del mundo, y después, volver a entrar con la intención de comprar una curita de 30 centavos y querer pagarla con 10 pesos también es muy normal.
Porque subirse a una combi, después de cancelar el remis, y encontrarte con que ustedes tres son las únicas mujeres, y que estén todos los hombres con unas cuantas copas de más es una cosa de todos los días. Y que todos esos hombres, que te conocen desde siempre, empiecen a gritarles y a chiflarles, y después a cantar canciones con el nombre del novio de una de tus amigas es moneda corriente.
Llegar al boliche, entrar, que nos saquen las pilas que compramos en el kiosko y después de un rato de estar moviendo las piernas que vengan a decirte "está León" y que tu amiga se ponga a gritarle al chico que actúa en Casi ángeles, por la emoción de saber que está ahí es algo que pasa cada dos por tres.
Que sean las seis de la mañana, y que te hagan esperar media hora, en la combi llena de varones, a un chico que tiene que esperar que le den la campera, y que cuando ya estamos todos arriba, tus compañeros se pongan a cantar a los gritos canciones de Luciano Pereyra (porque aún te amo, y sigo enamorado♫) es algo que todo el mundo quiere escuchar.
Estar llegando, y que el novio de tu amiga les diga que se vayan a sus casas, y después que las pasa a buscar en diez minutos, y que pasen veinte y no haya llegado es algo muy predecible, y que después de mandarle un mensaje para saber dónde está, que llame a tu amiga y le diga "Hola novia se nos pinchó la goma" es normal.
Esperar un rato más, y que llegue el novio de tu amiga, con sus amigos, y se suban dos (De las tres que eran, porque una ya se quedó en su casa) al auto del amigo del novio de tu amiga, y que el novio de tu amiga tenga que agarrar una campera para sentar a su novia a upa porque tiene el pantalón mojado, es algo que pasa en la vida, pasa en las películas, pasa en tnt.
Que uno de los amigos del novio de tu amiga te pida que le toques el pelo mientras maneja y se queda dormido, y otro de los amigos pregunte reiteradas veces lo mismo, como si fuera el protagonista del video tan conocido de "Y candela? y la moto? y qué pasó?" es algo que no llamaría la atención de nadie.
Cambiar de lugares en el medio de una avenida, aprovechando que está el semáforo en rojo, y que justo esté viniendo en auto el papá de la amiga que se quedó en su casa y que te vea a vos, a tu amiga y a su novio corriendo al rededor del auto, para que no se les ponga en verde el semáforo es algo que le puede pasar a cualquiera.
Llegar a tu casa, con los pies lastimados, y hacerte un buen desayuno, mientras mandás mensajes, mirás Ginger y hablás con tu vieja es típico. Terminar durmiéndote dos horas más tarde, a pesar del sueño que tenías es lo que hace todo el mundo.
Sí, claro.
A pesar de todo eso, y del sueño que tenía, lo pasé genial. Y las amo, porque solo con ustedes se pueden vivir cosas de ese tipo.
Porque subirse a una combi, después de cancelar el remis, y encontrarte con que ustedes tres son las únicas mujeres, y que estén todos los hombres con unas cuantas copas de más es una cosa de todos los días. Y que todos esos hombres, que te conocen desde siempre, empiecen a gritarles y a chiflarles, y después a cantar canciones con el nombre del novio de una de tus amigas es moneda corriente.
Llegar al boliche, entrar, que nos saquen las pilas que compramos en el kiosko y después de un rato de estar moviendo las piernas que vengan a decirte "está León" y que tu amiga se ponga a gritarle al chico que actúa en Casi ángeles, por la emoción de saber que está ahí es algo que pasa cada dos por tres.
Que sean las seis de la mañana, y que te hagan esperar media hora, en la combi llena de varones, a un chico que tiene que esperar que le den la campera, y que cuando ya estamos todos arriba, tus compañeros se pongan a cantar a los gritos canciones de Luciano Pereyra (porque aún te amo, y sigo enamorado♫) es algo que todo el mundo quiere escuchar.
Estar llegando, y que el novio de tu amiga les diga que se vayan a sus casas, y después que las pasa a buscar en diez minutos, y que pasen veinte y no haya llegado es algo muy predecible, y que después de mandarle un mensaje para saber dónde está, que llame a tu amiga y le diga "Hola novia se nos pinchó la goma" es normal.
Esperar un rato más, y que llegue el novio de tu amiga, con sus amigos, y se suban dos (De las tres que eran, porque una ya se quedó en su casa) al auto del amigo del novio de tu amiga, y que el novio de tu amiga tenga que agarrar una campera para sentar a su novia a upa porque tiene el pantalón mojado, es algo que pasa en la vida, pasa en las películas, pasa en tnt.
Que uno de los amigos del novio de tu amiga te pida que le toques el pelo mientras maneja y se queda dormido, y otro de los amigos pregunte reiteradas veces lo mismo, como si fuera el protagonista del video tan conocido de "Y candela? y la moto? y qué pasó?" es algo que no llamaría la atención de nadie.
Cambiar de lugares en el medio de una avenida, aprovechando que está el semáforo en rojo, y que justo esté viniendo en auto el papá de la amiga que se quedó en su casa y que te vea a vos, a tu amiga y a su novio corriendo al rededor del auto, para que no se les ponga en verde el semáforo es algo que le puede pasar a cualquiera.
Llegar a tu casa, con los pies lastimados, y hacerte un buen desayuno, mientras mandás mensajes, mirás Ginger y hablás con tu vieja es típico. Terminar durmiéndote dos horas más tarde, a pesar del sueño que tenías es lo que hace todo el mundo.
Sí, claro.
A pesar de todo eso, y del sueño que tenía, lo pasé genial. Y las amo, porque solo con ustedes se pueden vivir cosas de ese tipo.
martes, 27 de abril de 2010
Martes de locos
No sé qué nos pasó, empezamos diciendo que las primeras horas siempre estamos mal, y lo mismo dijimos en las últimas horas, pero la realidad es que estuvimos mal durante todo el horario escolar y un poco más también.
Estábamos adelante de la computadora, pero lo que menos hacíamos era hacer las planillas en excel, sino que intentábamos coordinar un poco de filosofía, con chismes pobres y de poco interés sobre la vida cotidiana, además nos poníamos al día de lo que había pasado durante nuestra tarde del lunes, y cantábamos. El repertorio del día: Empezó con Bendita la Luz, y terminó con Sueños, de Diego Torres. Yo pasaba los importes, She me morizaba las pruebas, y Ne estudiaba, las tres al ritmo de Deja que tus sueños sean olas que se van♪ y con la profesora de fondo diciéndonos "Qué raro que estén cantando". Me di vuelta, para corroborar que mis conceptos de la Sabiduría relacionada con la filosofía fueran los correctos y me encontré con una escena que me hizo reir durante un largo rato: Ne estába con los brazos levantados, moviendo los hombros -uno y uno-, meneando la cabeza, y cantando como si estuviera en el escenario del Gran Rex y tuviera a todo a su público en frente, para después seguir estudiando como si nada.
En el recreo nos dedicamos a estudiar, porque lo que seguía era la prueba. Llegamos, nos sentamos en nuestros respectivos asientos, y empezamos a escribir. El profesor, que paseaba y charlaba con algunos de los que no sabían responder ninguna pregunta, empezó a robar cartucheras, y una de esas tantas cartucheras que pasaron por las manos del profesor fue a parar a mi cabeza. Siguieron pasando las horas, y una vez que todos entregamos, se escuchaba de fondo la canción del mundial, mientras algunos bailaban parados, y otros bailaban desde sus bancos.
De vuelta recreo, donde descubrimos el amorío de la secretaria con el que arregla las cosas, y nos dedicamos a comer... porque el segundo recreo siempre está dedicado a la comida. Subimos y nos avisaron que teníamos que hacer un trabajo, en el que se podía trabajar de a tres, o cuatro personas. Ne, She, Pil y yo juntamos los bancos, y empezamos a copiar las preguntas que había que responder, mientras la profesora entregaba la prueba.
Profesora: Nelia.... ¿Telescopio?
Desde el banco nos empezamos a reír, y cuando volvió N a ver qué pasaba, y nosotras seguíamos riéndonos, habló.
N: ¿Por lo del telescopio?
P: Sí
N: ¿Y qué va?
P:Microscopio
N: Bueno che, yo puse que el telescopio sirve para mirar las células, cuál es el telescopio?
S: El de mirar las estrellas!
Terminamos esa charla, y She se levantó, con la agenda en la mano, y al rato volvió.
S: Me levanté pensando que iba a entregarme la prueba a mí, fui hasta el escritorio, y como nombró a otro me hice la boluda y tiré un papel.
Yo: Alto amague
Y de vuelta las carcajadas, porque estábamos más que tentadas.
Profesora: Sheisi!
Le entrega la prueba, S viene hasta donde estamos sentadas, se sienta en su banco, nos muestra la prueba, apoya la cabeza en la carpeta y habla:
S: ¿A ustedes les parece que me cagó? Porque a mí me parece que sí
N: No sé She, para mí ya fue.
S: Yo siento que no me quiere.
Yo: Yo siento lo mismo.
P: ¿Que no la quiere a ella?
Yo: No, que no me quiere a mí
S: Bueno, yo voy a ir a discutirle...
Seguimos copiando el trabajo práctico, hasta que me llamaron a mí. Fui a buscar la prueba, la agarré, volví, me senté, les dije la nota, y me puse a revisarla, y me agarró un ataque de risa.
Yo: ¡Cómo estamos hoy chicas eh! En vez de Renacimiento puse romanticismo ¿En qué estaba pensando?
P: Mucho lengua vos, te equivocaste de materia, después tenemos Lengua.
N: Daaaaaaale! y después me dicen a mí.
Yo: Esto va al blog chicas.
N: No, dale! no lo subas!
Yo: Pero voy a subir todo, mis errores también eh...
N: Ah bueno, entonces está bien.
Terminó de entregar, y She, que había afirmado que iba a ir a discutir la nota, se paró y se acercó al escritorio de la profesora, efectivamente, le había corregido mal, y le subió medio punto. Mientras nosotras seguíamos haciendo nuestro trabajo.
N: Dale chicas, con ustedes no se puede trabajar, conmigo Diel ya habría terminado todo! En cambio ustedes son las que tienen que dictar, y así no copia nada, porque ustedes no encuentran nada!
P: Es que de las ciclosporinas no se encuentra nada acá!
Yo: ¿Ciclosporinas? ¿No era ciclosporints?
Y de vuelta un ataque de risas que no podíamos parar, hasta que tocó el recreo, y en vez de bajar, nos quedamos hablando a través de la ventana, con Cari, que seguía en su aula. Bajamos con el tiempo justo para llegar a nuestro lugar del patio, sentarnos, y que toque el timbre para volver a subir, así que de la manera más lenta posible, tres pisos arriba. Llegamos, y nos dijeron que teníamos que escribir, de a dos, una obra de un solo acto. Me conseguí un banco y lo llevé al lado de P, y se escuchaba cómo los demás escribían sus obras (Esta parte es de N y S).
"Entonces Rafael Cristian le dice a Dolores Patricia, Oh amada mía!"
No sé por qué piensan que en la época de Rosas, todo el mundo hablaba como si protagonizara un culebrón.
Estábamos adelante de la computadora, pero lo que menos hacíamos era hacer las planillas en excel, sino que intentábamos coordinar un poco de filosofía, con chismes pobres y de poco interés sobre la vida cotidiana, además nos poníamos al día de lo que había pasado durante nuestra tarde del lunes, y cantábamos. El repertorio del día: Empezó con Bendita la Luz, y terminó con Sueños, de Diego Torres. Yo pasaba los importes, She me morizaba las pruebas, y Ne estudiaba, las tres al ritmo de Deja que tus sueños sean olas que se van♪ y con la profesora de fondo diciéndonos "Qué raro que estén cantando". Me di vuelta, para corroborar que mis conceptos de la Sabiduría relacionada con la filosofía fueran los correctos y me encontré con una escena que me hizo reir durante un largo rato: Ne estába con los brazos levantados, moviendo los hombros -uno y uno-, meneando la cabeza, y cantando como si estuviera en el escenario del Gran Rex y tuviera a todo a su público en frente, para después seguir estudiando como si nada.
En el recreo nos dedicamos a estudiar, porque lo que seguía era la prueba. Llegamos, nos sentamos en nuestros respectivos asientos, y empezamos a escribir. El profesor, que paseaba y charlaba con algunos de los que no sabían responder ninguna pregunta, empezó a robar cartucheras, y una de esas tantas cartucheras que pasaron por las manos del profesor fue a parar a mi cabeza. Siguieron pasando las horas, y una vez que todos entregamos, se escuchaba de fondo la canción del mundial, mientras algunos bailaban parados, y otros bailaban desde sus bancos.
De vuelta recreo, donde descubrimos el amorío de la secretaria con el que arregla las cosas, y nos dedicamos a comer... porque el segundo recreo siempre está dedicado a la comida. Subimos y nos avisaron que teníamos que hacer un trabajo, en el que se podía trabajar de a tres, o cuatro personas. Ne, She, Pil y yo juntamos los bancos, y empezamos a copiar las preguntas que había que responder, mientras la profesora entregaba la prueba.
Profesora: Nelia.... ¿Telescopio?
Desde el banco nos empezamos a reír, y cuando volvió N a ver qué pasaba, y nosotras seguíamos riéndonos, habló.
N: ¿Por lo del telescopio?
P: Sí
N: ¿Y qué va?
P:Microscopio
N: Bueno che, yo puse que el telescopio sirve para mirar las células, cuál es el telescopio?
S: El de mirar las estrellas!
Terminamos esa charla, y She se levantó, con la agenda en la mano, y al rato volvió.
S: Me levanté pensando que iba a entregarme la prueba a mí, fui hasta el escritorio, y como nombró a otro me hice la boluda y tiré un papel.
Yo: Alto amague
Y de vuelta las carcajadas, porque estábamos más que tentadas.
Profesora: Sheisi!
Le entrega la prueba, S viene hasta donde estamos sentadas, se sienta en su banco, nos muestra la prueba, apoya la cabeza en la carpeta y habla:
S: ¿A ustedes les parece que me cagó? Porque a mí me parece que sí
N: No sé She, para mí ya fue.
S: Yo siento que no me quiere.
Yo: Yo siento lo mismo.
P: ¿Que no la quiere a ella?
Yo: No, que no me quiere a mí
S: Bueno, yo voy a ir a discutirle...
Seguimos copiando el trabajo práctico, hasta que me llamaron a mí. Fui a buscar la prueba, la agarré, volví, me senté, les dije la nota, y me puse a revisarla, y me agarró un ataque de risa.
Yo: ¡Cómo estamos hoy chicas eh! En vez de Renacimiento puse romanticismo ¿En qué estaba pensando?
P: Mucho lengua vos, te equivocaste de materia, después tenemos Lengua.
N: Daaaaaaale! y después me dicen a mí.
Yo: Esto va al blog chicas.
N: No, dale! no lo subas!
Yo: Pero voy a subir todo, mis errores también eh...
N: Ah bueno, entonces está bien.
Terminó de entregar, y She, que había afirmado que iba a ir a discutir la nota, se paró y se acercó al escritorio de la profesora, efectivamente, le había corregido mal, y le subió medio punto. Mientras nosotras seguíamos haciendo nuestro trabajo.
N: Dale chicas, con ustedes no se puede trabajar, conmigo Diel ya habría terminado todo! En cambio ustedes son las que tienen que dictar, y así no copia nada, porque ustedes no encuentran nada!
P: Es que de las ciclosporinas no se encuentra nada acá!
Yo: ¿Ciclosporinas? ¿No era ciclosporints?
Y de vuelta un ataque de risas que no podíamos parar, hasta que tocó el recreo, y en vez de bajar, nos quedamos hablando a través de la ventana, con Cari, que seguía en su aula. Bajamos con el tiempo justo para llegar a nuestro lugar del patio, sentarnos, y que toque el timbre para volver a subir, así que de la manera más lenta posible, tres pisos arriba. Llegamos, y nos dijeron que teníamos que escribir, de a dos, una obra de un solo acto. Me conseguí un banco y lo llevé al lado de P, y se escuchaba cómo los demás escribían sus obras (Esta parte es de N y S).
"Entonces Rafael Cristian le dice a Dolores Patricia, Oh amada mía!"
No sé por qué piensan que en la época de Rosas, todo el mundo hablaba como si protagonizara un culebrón.
martes, 6 de abril de 2010
Sábado Santo
Esta entrada lleva como tres días guardada en borradores, porque no me termina de convencer, y creo que nunca me va a terminar de convencer, así que espero poder terminarla ahora, para poder subirla (me guste o no) porque el público (qué público?!) lo pide.
Del miércoles al viernes creo que no hay nada digno de ser escrito, nada relevante, nada interesante, tres días de puro nada, donde no alcanzaban las horas para aburrirme más. Bah, lo único que podría llegar a ser resaltado, fue el viernes a la noche, en el que vi a Jude que me enamoró con su acento inglés, y sus canciones Beatleras, pero de los demás días nada.
El sábado... el sábado ya es otro tema. No desde que empezó, porque podría haber sido mejor, pero sí desde las siete, donde terminamos de arreglarnos para ir a Chumbito y encontrarnos con Bubu, que convencimos de que nos acompañara a Easy, y después a comer. Hicimos negocios en Todo moda, y N habló a los gritos sobre el líquido lubricante, haciendo que los machotes que tenía atrás la miraran con los ojos bien abiertos. Comimos en Mc Donalds y Bubu consiguió su descuento en Beto's y ahora entiende de qué le hablan, cuando le hablan de los sámbuches del lugar en cuestión, y después de comer, le pedimos que nos llevara a lo de C (omitiendo la parte en la que paramos a hacer bandalismo, aunque yo no bajé del auto).
Con Bubu volviendo a su casa, y nosotras a la espera de Betillo, nos arreglamos, y charlamos lo suficiente como para que nunca se acaben los temas de conversación, porque con amigas, nunca se acaban los temas de conversación. Muertas de frío nos subimos al auto, y nos fuimos a SM, para hacer la fila, más temprano que nunca.
Una hora de puro congelamiento, y la noticia de que no íbamos a poder pasar se había dado a conocer, mientras esperábamos, un grupo de muchachos nos hacía de barrera para el frío, porque sino, definitivamente íbamos a morir congeladas.
Decidimos caminar hasta la estación, a ver si podíamos ir a algún otro lugar, cosa que no logramos, y terminamos volviendo, para seguir haciendo la fila, y muriéndonos de frío hasta las tres de la mañana, sin poder pasar en ningún lado, lejos de casa, y sin abrigo. Hablamos con tres millones de personas, y decidimos que lo mejor iba a ser comprar galletitas, e irnos a la casa de C a tomar algo calentito y taparnos con frazadas.
En el kiosko, pedimos Don Satur, y el hombre se fue a buscarlas vaya uno a saber dónde, y C se acercó a pagar, cuando entró un hombre de unos 195 años, todo despeinado, sin entender muy bien dónde estaba.
-Él viene con vos?-Le preguntó el kioskero a C mientras le guiñaba un ojo, y le sacaba la lengua, a lo que C no pudo evitar poner cara de asco, nosotras tentarnos, y salir del kiosko que tenía el ventilador en funcionamiento.
Nos sentamos en el piso, a la espera de Betillo, y empezamos a comer, pero no abrimos los Don Satur, que unos 40 minutos más tarde, nos íbamos a enterar que habían vencido hacía algunos cuantos años, que tenían menos gusto que el telgopor (o como se escriba) y que eran terriblemente asquerosos e incomibles, pero ya habíamos gastado la plata y tampoco sabemos por qué, S los seguía comiendo.
Obvio que todas comimos, porque era una prueba de amistad(?). Después cada una volvió a su casa, y yo, en vez de dormir, me puse a ver la película de Política, hasta las seis y pico de la mañana.
Ahora, digo yo, a nosotras, antes de nacer ya nos cagó un elefante? porque no puede ser que decidamos no salir ningún día de todo el fin de semana largo, y que justo el único día que pedimos permiso para desaparecer durante toda la noche, nos tengamos que volver temprano, porque fue el mismo único día en el que Minoría decidió salir a recorrer las calles de SM. Una cosa de locos, y una mala leche terrible, pero que nos divertimos, nos divertimos.
(Los diálogos y demás cosas que no subí, es porque estoy analizando si subirlos o no, y viendo la forma de hacerlos un poco más entretenidos, porque esto es una caca).
Del miércoles al viernes creo que no hay nada digno de ser escrito, nada relevante, nada interesante, tres días de puro nada, donde no alcanzaban las horas para aburrirme más. Bah, lo único que podría llegar a ser resaltado, fue el viernes a la noche, en el que vi a Jude que me enamoró con su acento inglés, y sus canciones Beatleras, pero de los demás días nada.
El sábado... el sábado ya es otro tema. No desde que empezó, porque podría haber sido mejor, pero sí desde las siete, donde terminamos de arreglarnos para ir a Chumbito y encontrarnos con Bubu, que convencimos de que nos acompañara a Easy, y después a comer. Hicimos negocios en Todo moda, y N habló a los gritos sobre el líquido lubricante, haciendo que los machotes que tenía atrás la miraran con los ojos bien abiertos. Comimos en Mc Donalds y Bubu consiguió su descuento en Beto's y ahora entiende de qué le hablan, cuando le hablan de los sámbuches del lugar en cuestión, y después de comer, le pedimos que nos llevara a lo de C (omitiendo la parte en la que paramos a hacer bandalismo, aunque yo no bajé del auto).
Con Bubu volviendo a su casa, y nosotras a la espera de Betillo, nos arreglamos, y charlamos lo suficiente como para que nunca se acaben los temas de conversación, porque con amigas, nunca se acaban los temas de conversación. Muertas de frío nos subimos al auto, y nos fuimos a SM, para hacer la fila, más temprano que nunca.
Una hora de puro congelamiento, y la noticia de que no íbamos a poder pasar se había dado a conocer, mientras esperábamos, un grupo de muchachos nos hacía de barrera para el frío, porque sino, definitivamente íbamos a morir congeladas.
Decidimos caminar hasta la estación, a ver si podíamos ir a algún otro lugar, cosa que no logramos, y terminamos volviendo, para seguir haciendo la fila, y muriéndonos de frío hasta las tres de la mañana, sin poder pasar en ningún lado, lejos de casa, y sin abrigo. Hablamos con tres millones de personas, y decidimos que lo mejor iba a ser comprar galletitas, e irnos a la casa de C a tomar algo calentito y taparnos con frazadas.
En el kiosko, pedimos Don Satur, y el hombre se fue a buscarlas vaya uno a saber dónde, y C se acercó a pagar, cuando entró un hombre de unos 195 años, todo despeinado, sin entender muy bien dónde estaba.
-Él viene con vos?-Le preguntó el kioskero a C mientras le guiñaba un ojo, y le sacaba la lengua, a lo que C no pudo evitar poner cara de asco, nosotras tentarnos, y salir del kiosko que tenía el ventilador en funcionamiento.
Nos sentamos en el piso, a la espera de Betillo, y empezamos a comer, pero no abrimos los Don Satur, que unos 40 minutos más tarde, nos íbamos a enterar que habían vencido hacía algunos cuantos años, que tenían menos gusto que el telgopor (o como se escriba) y que eran terriblemente asquerosos e incomibles, pero ya habíamos gastado la plata y tampoco sabemos por qué, S los seguía comiendo.
Obvio que todas comimos, porque era una prueba de amistad(?). Después cada una volvió a su casa, y yo, en vez de dormir, me puse a ver la película de Política, hasta las seis y pico de la mañana.
Ahora, digo yo, a nosotras, antes de nacer ya nos cagó un elefante? porque no puede ser que decidamos no salir ningún día de todo el fin de semana largo, y que justo el único día que pedimos permiso para desaparecer durante toda la noche, nos tengamos que volver temprano, porque fue el mismo único día en el que Minoría decidió salir a recorrer las calles de SM. Una cosa de locos, y una mala leche terrible, pero que nos divertimos, nos divertimos.
(Los diálogos y demás cosas que no subí, es porque estoy analizando si subirlos o no, y viendo la forma de hacerlos un poco más entretenidos, porque esto es una caca).
5 mentarios.
En la clase de Argentina contemporánea habíamos estado hablando sobre el cabildo abierto, la primera junta, todo lo que pasó el 25 de mayo y el 9 de julio, cómo cambiaron las cosas y demás. En una de esas, la profesora pregunta quiénes integraban la primera junta, para ponernos a prueba. Había que decir el nombre y el cargo, y una chica los dijo, cosa que sorprendió a N.
-¿Vierno cómo respondió M? Se sabía todo!
-¿De qué hablan?-Preguntó alguien que no había estado en la clase, y que no me acuerdo quién fue.
-Tenía que decir el puesto de cada uno de los integrantes de la primera junta, y el nombre, se sabía todo, dijo Saavedra, Cornelio, Alberti, Belgrano...-Empezó a enumerar N y yo me tenté.
-N, Cornelio y Saavedra son la misma persona!
-¿Vierno cómo respondió M? Se sabía todo!
-¿De qué hablan?-Preguntó alguien que no había estado en la clase, y que no me acuerdo quién fue.
-Tenía que decir el puesto de cada uno de los integrantes de la primera junta, y el nombre, se sabía todo, dijo Saavedra, Cornelio, Alberti, Belgrano...-Empezó a enumerar N y yo me tenté.
-N, Cornelio y Saavedra son la misma persona!
viernes, 2 de abril de 2010
Me tenté
Todavía no puedo parar de reirme después de la clase con el gordo, en la que estaba hablando de las relaciones adolescentes. De los tantos embarazos adolescentes que hay, de cómo son los hombres, cómo son las mujeres, y demás. El aula era un debate, y el profesor hablaba.
-Sí, porque ahora a los varones hay que rogarles de rodillas para que se pongan un forro...-Y estábamos todos en silencio, escuchando lo que él decía, pero una voz de fondo cortó todo el clima.
-No!...
La clase siguió como si nada hubiera pasado, como si la voz de una chica negando lo que había dicho el profesor no hubiese existido, y mucho menos se hubiera escuchado, pero N, no pudo con su genio y habló.
-Pará, pará, pará... ¿Quién dijo "no"?
Y ahí a todos les cayó la ficha, y nos empezamos a reir, pero yo soy una tonta que me sigo riendo.
-Sí, porque ahora a los varones hay que rogarles de rodillas para que se pongan un forro...-Y estábamos todos en silencio, escuchando lo que él decía, pero una voz de fondo cortó todo el clima.
-No!...
La clase siguió como si nada hubiera pasado, como si la voz de una chica negando lo que había dicho el profesor no hubiese existido, y mucho menos se hubiera escuchado, pero N, no pudo con su genio y habló.
-Pará, pará, pará... ¿Quién dijo "no"?
Y ahí a todos les cayó la ficha, y nos empezamos a reir, pero yo soy una tonta que me sigo riendo.
Sopa de
Cinco Mentarios,
Disculpame,
Hechos históricos,
Nelia Chorra,
soy quinto
domingo, 28 de febrero de 2010
Así y todo, las amo
Estoy resignada. Ya ni siquiera lo intento, porque sé que no va a cambiar en nada, ya no les digo cuando hablan mal (Salvo que sea uno de esos errores que me molestan mucho, como "Yo habría" en vez de "hubiera"), pero esta conversación fue lo mejor:
N: Sí, porque tiene un abridor en la oreja.
S: Ay N, se dice expandidor.
Yo:... expansor...
N: Sí, porque tiene un abridor en la oreja.
S: Ay N, se dice expandidor.
Yo:... expansor...
domingo, 21 de febrero de 2010
Hermana
Solo porque sos vos, y nada más que vos, hermana, que me banco comerme los churros de hace cinco días, los chipá más duros del planeta, y ver la película más pedorra del universo. Solo porque sos vos, y nada más que vos, hermana, que me pongo un short blanco, camino hasta mar de ajo (aunque en realidad no me cuesta), que hablo con gente para averiguarte cosas. Solo porque sos vos, y nada más que vos, hermana no me arrepiento de ninguna de las cosas que hice. Te amo muchísimo, hermana. Gracias por todo.
miércoles, 17 de febrero de 2010
¿Beneficio?
Que nos hayan dejado el tercer piso del Mc donald's (el que está en diagonal al Village de Caballito) únicamente para nosotras, no sé si puede nombrarse un beneficio. Claro que estábamos en la comodidad de elegir la mesa que se nos antojara, o sentarnos de la manera que quisiéramos, o reirnos sin importar que las demás personas nos miraran mal (cosa que ya estamos acostumbradas), pero la situación no fue tan cómoda.
Con S nos habíamos quedado esperando el pedido, cuando subimos, buscamos en todas las mesas y no había nadie, empecé a subir las escaleras, y el de seguridad me miró con cara de malo, dándome a entender que no se podía pasar, así que volvimos a hacer una recorrida por todas las mesas, buscando a las chicas que habían subido hacía un buen rato. S se volvió a asomar y le preguntó si podíamos subir.
-Preferiblemente no-Respondió el de seguridad.
-Es que están nuestras amigas ahí...-Le explicó S
-Ah, sí, ¿son tres chicas?-Preguntó mientras compartía una mirada cómplice con el que limpiaba.
-Sí, esas-Y S empezó a subir las escaleras y vio que no había absolutamente nadie, y paró a mitad de camino, y yo paré con ella.-No hay nadie, no están acá...
-Sí, al fondo a la derecha se sentaron- Igual no nos tenían fichadas, ¿no?-Tienen la exclusividad de tener todo el piso para ustedes chicas, encima son cinco chicas... solas...
Ok. Fue demasiado. Asqueroso. Viejo verde y mal chamullador. Muertas de la risa, llegamos al fondo a la derecha, y nos encontramos con las chicas, que se descostillaban después de haber escuchado la escena que habíamos tenido con el security guard. Nos contaron que también había hablado con ellas, y nos dispusimos a comer. Un tiempo más tarde, el policía se acercó a nuestra mesa y nos empezó a hablar.
-Yo quería decirles que a las once, más o menos, empiezo a sacar a la gente, viste, yo me quiero ir, y además tenemos que cerrar.-Miramos el reloj y faltaban cinco minutos-Igual primero empiezo a sacar a los que están afuera...
-Pero dijiste que era hasta las once y media-Se quejó N viendo que nosotras acabábamos de subir y no llegábamos a tiempo a comer.
-De última se pasan al balcón que tienen al lado, pueden hacer como la mujer esta que se tiró...
-La pradón?-Dijo C
-Sí esa...
-Pero ni se dio cuenta, con los implantes amortiguó el golpe-Agregó V
-Yo me la imagino cuando se despierta, se le debe ir todo para cualquier lado-Comentó el de seguridad, haciendo gestos con las manos, y después siguieron un par de comentarios medio desubicados de cómo se imaginaba a la mujer en cuestión, y nosotras no podíamos parar de reírnos por la incomodidad de la situación, hasta que se dio cuenta de que era un desubicado que decía cosas asquerosas mientras nosotras comíamos, y nos pidió perdón y volvió a irse.
Seguimos comiendo, lo más rápido posible para irnos a la mierda con urgencia. V y N decidieron ir al baño y el policía volvió.
-Venía porque hay dos chicas haciendo disturbios en el baño, nada, me llamó el gerente y me dijo que era muy factible que dos de sus amigas estuvieran cuchicheando en el baño...-elmásgomayviejoverdedelaño@gmail.com
-Sí, seguramente estén cuchicheando.-Le dije yo.
-Sí, es que hay cámaras y todo eso, y me pidieron que controlara todo.
No le prestamos más atención y volvió a irse. Las chicas volvieron, y nosotras nos fuimos, y ¿Quién estaba en la puerta? Bingo! Mr goma, que nos saludó y nos dijo un par de cosas que ahora no me acuedo (por suerte). Después cruzamos, mientras N nos explicaba que esos eran los beneficios de ser lindas (sí claro), y estaban los que tenían un hacha e intenciones de matarnos.
No me parece que haya sido un beneficio la situación de la cena, y de última, fue por el simple hecho de tener los atributos que tiene que tener un ser humano para clasificarlo hembra. Realmente disgusting.
Con S nos habíamos quedado esperando el pedido, cuando subimos, buscamos en todas las mesas y no había nadie, empecé a subir las escaleras, y el de seguridad me miró con cara de malo, dándome a entender que no se podía pasar, así que volvimos a hacer una recorrida por todas las mesas, buscando a las chicas que habían subido hacía un buen rato. S se volvió a asomar y le preguntó si podíamos subir.
-Preferiblemente no-Respondió el de seguridad.
-Es que están nuestras amigas ahí...-Le explicó S
-Ah, sí, ¿son tres chicas?-Preguntó mientras compartía una mirada cómplice con el que limpiaba.
-Sí, esas-Y S empezó a subir las escaleras y vio que no había absolutamente nadie, y paró a mitad de camino, y yo paré con ella.-No hay nadie, no están acá...
-Sí, al fondo a la derecha se sentaron- Igual no nos tenían fichadas, ¿no?-Tienen la exclusividad de tener todo el piso para ustedes chicas, encima son cinco chicas... solas...
Ok. Fue demasiado. Asqueroso. Viejo verde y mal chamullador. Muertas de la risa, llegamos al fondo a la derecha, y nos encontramos con las chicas, que se descostillaban después de haber escuchado la escena que habíamos tenido con el security guard. Nos contaron que también había hablado con ellas, y nos dispusimos a comer. Un tiempo más tarde, el policía se acercó a nuestra mesa y nos empezó a hablar.
-Yo quería decirles que a las once, más o menos, empiezo a sacar a la gente, viste, yo me quiero ir, y además tenemos que cerrar.-Miramos el reloj y faltaban cinco minutos-Igual primero empiezo a sacar a los que están afuera...
-Pero dijiste que era hasta las once y media-Se quejó N viendo que nosotras acabábamos de subir y no llegábamos a tiempo a comer.
-De última se pasan al balcón que tienen al lado, pueden hacer como la mujer esta que se tiró...
-La pradón?-Dijo C
-Sí esa...
-Pero ni se dio cuenta, con los implantes amortiguó el golpe-Agregó V
-Yo me la imagino cuando se despierta, se le debe ir todo para cualquier lado-Comentó el de seguridad, haciendo gestos con las manos, y después siguieron un par de comentarios medio desubicados de cómo se imaginaba a la mujer en cuestión, y nosotras no podíamos parar de reírnos por la incomodidad de la situación, hasta que se dio cuenta de que era un desubicado que decía cosas asquerosas mientras nosotras comíamos, y nos pidió perdón y volvió a irse.
Seguimos comiendo, lo más rápido posible para irnos a la mierda con urgencia. V y N decidieron ir al baño y el policía volvió.
-Venía porque hay dos chicas haciendo disturbios en el baño, nada, me llamó el gerente y me dijo que era muy factible que dos de sus amigas estuvieran cuchicheando en el baño...-elmásgomayviejoverdedelaño@gmail.com
-Sí, seguramente estén cuchicheando.-Le dije yo.
-Sí, es que hay cámaras y todo eso, y me pidieron que controlara todo.
No le prestamos más atención y volvió a irse. Las chicas volvieron, y nosotras nos fuimos, y ¿Quién estaba en la puerta? Bingo! Mr goma, que nos saludó y nos dijo un par de cosas que ahora no me acuedo (por suerte). Después cruzamos, mientras N nos explicaba que esos eran los beneficios de ser lindas (sí claro), y estaban los que tenían un hacha e intenciones de matarnos.
No me parece que haya sido un beneficio la situación de la cena, y de última, fue por el simple hecho de tener los atributos que tiene que tener un ser humano para clasificarlo hembra. Realmente disgusting.
viernes, 12 de febrero de 2010
Huracán
Estábamos felizmente tomando mates con Los chicos de la playa cuando se acercó un muchachito, alto, tez blanca, pelo negro bien oscuro, y unos faroles de puta madre, con su remera manga larga de huracán y la cancha tatuada en la espalda le dimos el apodo "Huracán". Pidiendo un cigarrillo, se acercó hasta donde estábamos nosotros, y los chicos le ofrecieron un mate (siempre y cuando, nosotras dijéramos que sí, cosa que hicimos).
Como si se hubiera ganado la lotería, se sentó feliz, junto con los tres chicos, a tomar mates con nosotras, aprovechando que estaba medio alegre, o fumado, o lo que fuera, le ofrecimos los churros más feos de toda la playa (los había comprado N muerta de hambre, que quería comer churros a toda costa, y compró los últimos siete que quedaban, que no tenían ni azúcar ni dulce de leche, ni nada), los aceptó y se los comió como si fueran el plato más rico de todo el mundo, y nos empezó a hablar.
-Vos tenés novio?-Le preguntó a N, que dijo que sí.-Vos?-Me preguntó a mí, y le dije que no-Bueno, haganmé un lugar que me siento al lado de la rubia.
Se acostó al lado mío, y me miraba, me miraba, y me miraba un poco más mientras yo seguía hablando como si nada con mis amigas y los chicos. Como si estuviera pensando en voz alta, dijo "Sos igual a Emilia Attias" todos lo miramos raro, porque yo no me parezco a Emilia Attias ni aunque me paguen, dándose cuenta de lo que había hecho, quiso arreglas las cosas.
-Emilia... mi tía!
Todos nos empezamos a reír, y aprovechando las risas, volvió a decir que era igual a Emilia Attias. Se quedó un rato más charlando, y después se fue. Estábamos muy equivocados si pensábamos que no lo íbamos a ver más, porque media hora más tarde, más o menos, vino corriendo de atrás, y se me tiró al lado, haciendo que me pegara el susto del año.
Después no lo volvimos a ver, pero cualquier cosa que pasaba, terminaba en un "Vamos a llamar a huracán" y también apareció la variante de la maldición. Si decís Huracán tres veces frente al espejo a las doce de la noche, se te aparece el muchacho en cuestión.
Como si se hubiera ganado la lotería, se sentó feliz, junto con los tres chicos, a tomar mates con nosotras, aprovechando que estaba medio alegre, o fumado, o lo que fuera, le ofrecimos los churros más feos de toda la playa (los había comprado N muerta de hambre, que quería comer churros a toda costa, y compró los últimos siete que quedaban, que no tenían ni azúcar ni dulce de leche, ni nada), los aceptó y se los comió como si fueran el plato más rico de todo el mundo, y nos empezó a hablar.
-Vos tenés novio?-Le preguntó a N, que dijo que sí.-Vos?-Me preguntó a mí, y le dije que no-Bueno, haganmé un lugar que me siento al lado de la rubia.
Se acostó al lado mío, y me miraba, me miraba, y me miraba un poco más mientras yo seguía hablando como si nada con mis amigas y los chicos. Como si estuviera pensando en voz alta, dijo "Sos igual a Emilia Attias" todos lo miramos raro, porque yo no me parezco a Emilia Attias ni aunque me paguen, dándose cuenta de lo que había hecho, quiso arreglas las cosas.
-Emilia... mi tía!
Todos nos empezamos a reír, y aprovechando las risas, volvió a decir que era igual a Emilia Attias. Se quedó un rato más charlando, y después se fue. Estábamos muy equivocados si pensábamos que no lo íbamos a ver más, porque media hora más tarde, más o menos, vino corriendo de atrás, y se me tiró al lado, haciendo que me pegara el susto del año.
Después no lo volvimos a ver, pero cualquier cosa que pasaba, terminaba en un "Vamos a llamar a huracán" y también apareció la variante de la maldición. Si decís Huracán tres veces frente al espejo a las doce de la noche, se te aparece el muchacho en cuestión.
martes, 9 de febrero de 2010
Salida del cheboli
Ya sea el verano, la costa, la sensación de "en la beach somos todos amigos", todos estaban muchísimo más sueltos, sobretodo a la salida de los boliches, en las que tuvimos unas cuantas experiencias.
Salida namber uan:
Tras una (no tan) agotadora noche de bailanta, en la que nos pasamos la madrugada charlando mucho, y bailando muy poco, pero riéndonos por demás, decidimos que era hora de volver. Bah, decidimos, los del boliche decidieron echarnos, porque nosotras estábamos felices bailando "Colgando en tus manos" con todas las luces del lugar prendidas, y los patovicas diciendo que teníamos que salir sí o sí.
Después de mucho tiempo de buscar la única salida que teníamos permitido el paso, fuimos dejando atrás la puerta del lugar, para atravesar la plaza, y después, empezar a desfilar por la pasarela de San bernardo.
Íbamos hablando entre nosotras, y cada tanto hablábamos con alguna persona que se cruzaba en nuestro camino con ganas de charlar, hasta que de repente, levantamos la mirada y venía un chabón bastante viejo, en bóxers corriendo mientras gritaba, y sus amigos (vestidos) lo secundaban.
Saluda namber chu:
Esa vez no hubo, ni canción imposible de bailar, ni luces prendidas, ni patovicas echándonos, por el contrario, había fiebre, aburrimiento y cansancio (¿De qué?), y eso nos indicaba que era hora de marcharnos, por más que faltara aproximadamente una hora (o más) para que los grandotes de la puerta empezaran a sacar a toda la gente.
Apenas pusimos un pie en la plaza, un grupo de jóvenes que no tenían nada mejor para hacer, se habían dividido los roles: Un par sostenían las camperas, y los otros tomaban carrera.
Señores y señoras: Nos estaban toreando! Y no solo eso, sino que gritaban Oleee, daban un par de vueltas al rededor nuestro (mientras nosotras seguíamos caminando y riéndonos como si nada raro estuviera pasando) y ellos volvían a pasar por abajo de las camperas.
Salida namber tri:
Más bien, no fue a la salida del boliche, sino que fue a la salida de la churrería a la que fuimos después del boliche, pero de cualquier manera entra en esta categoría.
Muy campantes, con Seven Up, una docena de churros, y una botella de agua (consumición gratis del boliche) llena de los gérmenes de C, en manos, íbamos cruzando las calles con la intención de llegar a la playa cuanto antes.
Desde la otra cuadra, pudimos escuchar cómo alguien nos gritaba:
-N! Esta vez guardenmé un churro!-Pidió el chico de la playa
Nosotras nos dimos vuelta, le dijimos que sí, y seguimos caminando, a lo que se escucha de atrás:
-N! Guardá un churro eh!
Un rubio que vaya uno a saber de dónde había salido, nos pedía un churro, y le dijimos que sí también, aunque nunca más lo íbamos a ver.
Seguimos caminando un poco más, y un hombre con una porra loca en la cabeza, venía a contra mano y nos cantó:
-Qué mierda tengo que tener para ser tu novioooooooo
Y siguió caminando normalmente, al igual que nosotras.
Salida namber uan:
Tras una (no tan) agotadora noche de bailanta, en la que nos pasamos la madrugada charlando mucho, y bailando muy poco, pero riéndonos por demás, decidimos que era hora de volver. Bah, decidimos, los del boliche decidieron echarnos, porque nosotras estábamos felices bailando "Colgando en tus manos" con todas las luces del lugar prendidas, y los patovicas diciendo que teníamos que salir sí o sí.
Después de mucho tiempo de buscar la única salida que teníamos permitido el paso, fuimos dejando atrás la puerta del lugar, para atravesar la plaza, y después, empezar a desfilar por la pasarela de San bernardo.
Íbamos hablando entre nosotras, y cada tanto hablábamos con alguna persona que se cruzaba en nuestro camino con ganas de charlar, hasta que de repente, levantamos la mirada y venía un chabón bastante viejo, en bóxers corriendo mientras gritaba, y sus amigos (vestidos) lo secundaban.
Saluda namber chu:
Esa vez no hubo, ni canción imposible de bailar, ni luces prendidas, ni patovicas echándonos, por el contrario, había fiebre, aburrimiento y cansancio (¿De qué?), y eso nos indicaba que era hora de marcharnos, por más que faltara aproximadamente una hora (o más) para que los grandotes de la puerta empezaran a sacar a toda la gente.
Apenas pusimos un pie en la plaza, un grupo de jóvenes que no tenían nada mejor para hacer, se habían dividido los roles: Un par sostenían las camperas, y los otros tomaban carrera.
Señores y señoras: Nos estaban toreando! Y no solo eso, sino que gritaban Oleee, daban un par de vueltas al rededor nuestro (mientras nosotras seguíamos caminando y riéndonos como si nada raro estuviera pasando) y ellos volvían a pasar por abajo de las camperas.
Salida namber tri:
Más bien, no fue a la salida del boliche, sino que fue a la salida de la churrería a la que fuimos después del boliche, pero de cualquier manera entra en esta categoría.
Muy campantes, con Seven Up, una docena de churros, y una botella de agua (consumición gratis del boliche) llena de los gérmenes de C, en manos, íbamos cruzando las calles con la intención de llegar a la playa cuanto antes.
Desde la otra cuadra, pudimos escuchar cómo alguien nos gritaba:
-N! Esta vez guardenmé un churro!-Pidió el chico de la playa
Nosotras nos dimos vuelta, le dijimos que sí, y seguimos caminando, a lo que se escucha de atrás:
-N! Guardá un churro eh!
Un rubio que vaya uno a saber de dónde había salido, nos pedía un churro, y le dijimos que sí también, aunque nunca más lo íbamos a ver.
Seguimos caminando un poco más, y un hombre con una porra loca en la cabeza, venía a contra mano y nos cantó:
-Qué mierda tengo que tener para ser tu novioooooooo
Y siguió caminando normalmente, al igual que nosotras.
Droopy 2
Entiendo a la perfección, estamos en épocas de crisis, desestabilidad económica, y todo yéndose a pique. Hay que laburar de lo que salga, y conseguir dinero para sobrevivir, y entiendo las necesidades de la mujer.
Una vez más, un posteo San Bernardístico, que cuenta la historia de Droopy dos. De todos los personajes que encontramos y descubrimos en la playa, creo que el más visto fue Droopy dos, y no podía no tener su lugar en este Bloguito poco transitado, así que he aquí su lugar.
Una mujer rubia, grande, y en busca de lucrar vendiendo flores, recorría la peatonal de Chiozza, con la intención de deshacerse de todas las rosas que llevaba entre manos. Pasó desapercibida, pero no por mucho tiempo más.
En algún que otro restaurant al que fuimos a comer en nuestras noches de plata para gastar, la volvimos a encontrar entre las mesas, ofreciendo sus flores a las parejas que estaban comiendo en el mimso lugar que nosotras.
Para ese momento, a la mujer rubia ya la habíamos visto unas quince veces en menos de dos días, pero está bien, porque tenía que juntar plata, y de última no estaba tan mal que entrara a un restaurant.
Como no podía ser de otra manera, haciéndole honor al apodo que le habíamos encontrado, tenía que seguir cruzándose por nuestro camino, pero verla adentro del boliche, con sus benditas flores, era algo que no podíamos creer.
No sabemos si nos estaba siguiendo, si nosotras la llamábamos con el pensamiento, o qué, pero creo que en esos siete días, vimos más a esa mujer que a los papás de Cari que estaban con nosotros en el departamento.
Una vez más, un posteo San Bernardístico, que cuenta la historia de Droopy dos. De todos los personajes que encontramos y descubrimos en la playa, creo que el más visto fue Droopy dos, y no podía no tener su lugar en este Bloguito poco transitado, así que he aquí su lugar.
Una mujer rubia, grande, y en busca de lucrar vendiendo flores, recorría la peatonal de Chiozza, con la intención de deshacerse de todas las rosas que llevaba entre manos. Pasó desapercibida, pero no por mucho tiempo más.
En algún que otro restaurant al que fuimos a comer en nuestras noches de plata para gastar, la volvimos a encontrar entre las mesas, ofreciendo sus flores a las parejas que estaban comiendo en el mimso lugar que nosotras.
Para ese momento, a la mujer rubia ya la habíamos visto unas quince veces en menos de dos días, pero está bien, porque tenía que juntar plata, y de última no estaba tan mal que entrara a un restaurant.
Como no podía ser de otra manera, haciéndole honor al apodo que le habíamos encontrado, tenía que seguir cruzándose por nuestro camino, pero verla adentro del boliche, con sus benditas flores, era algo que no podíamos creer.
No sabemos si nos estaba siguiendo, si nosotras la llamábamos con el pensamiento, o qué, pero creo que en esos siete días, vimos más a esa mujer que a los papás de Cari que estaban con nosotros en el departamento.
domingo, 7 de febrero de 2010
Dulces sueños
Salir del cheboli, y caminar por la pasarela de San Bernardo dejando que tus pies guiaran te llevaban a un único destino que no implicaba doblar, ni contar cuadras, ni controlar nombres de calles: La playa. Claramente, a las siete de la mañana nadie tiene en sus planes estar atento a las calles, ni a las cuadras, ni a nada, y todos terminaban en la playa, nosotras no podíamos ser la exepción.
Tacos en mano, las caras arruinadas, los peinados destruídos, y llegamos a la mitad de la distancia entre el balneario y el agua, para sentarnos un rato. El sol dándonos de lleno en la cara, y N buscando un churrero para comprarle churros y satisfacer las necesidades de su panza en ese momento.
Una vez realizada la compraventa de Churros, N se sentó al lado de C para degustar el sabor del dulce de leche, el azúcar y la masa, mientras dejábamos que el sol disminuyera el frío que producía el viento. Silencio, cada una en su mundo, hasta que llegó un muchacho y se le acercó peligrosamente a N con intenciones más que obvias, que se daban a entender por su mirada.
-¿No me das un pedacito del churro?-Más que obvio, lo devoraba con la mirada.
-No boludo! No sabés el hambre que tengo, además medio churro es mucho, y están riquísimos!
-Daaaale, aunque sea el último pedacito
-Bueno, esperá que como un poco más.
Quedaba el culito del churro nada más. Pura masa. Miró al churro, miró al chico, miró al churro de vuelta y se lo comió, y el muchacho casi se muere. Agarró la bolsa de los churros y la dio vuelta arriba de la cabeza de N llenándole el pelo de azúcar. Por otra parte, se habían acercado los amigos, que por lo visto tenían el hobby de taparle el sol a las muchachitas como nosotras, que queríamos tostarnos un poquito (?).
-No nos tapen el sol que está re lindo!-Pidió C casi sin voz.
-El sol está lindo a la mañana, y a la tarde, pero más lindo si lo veo con vos-Tiró alguno de los jóvenes que se nos habían acercado, obviamente no es textual, porque ni siquiera lo escuchamos.
-Aaaaaaay más tierno! Repetilo-Le dijo N, que acababa de sentarse después de salir a correr al chico por toda la playa con la intención de hacerle alguna maldad por haberle tirado todo el azúcar encima.
-No, no me lo acuerdo-Confesó el joven.
-Uh, encima ellas ni te escucharon-Le contó N, viendo que no teníamos ni idea de lo que había dicho.
Cuando miramos para arriba, nos rodeaban unos quince muchachos, que hablaban todos al mismo tiempo, y que nos hablaban a todas al mismo tiempo.
-A la cuenta de tres, todos cambiamos el acento 1... 2... 3
Y repentinamente todos se volvieorn cordobeses, y nos seguían hablando, y nadie entendía nada. Después de charlar un rato, y de prometernos que nos iban a dar churros a la tarde, cuando volviéramos a la playa, nos fuimos.
-Bueno N, por lo menos ahora vas a tener dulces sueños-Le dije antes de dormirnos.
Tacos en mano, las caras arruinadas, los peinados destruídos, y llegamos a la mitad de la distancia entre el balneario y el agua, para sentarnos un rato. El sol dándonos de lleno en la cara, y N buscando un churrero para comprarle churros y satisfacer las necesidades de su panza en ese momento.
Una vez realizada la compraventa de Churros, N se sentó al lado de C para degustar el sabor del dulce de leche, el azúcar y la masa, mientras dejábamos que el sol disminuyera el frío que producía el viento. Silencio, cada una en su mundo, hasta que llegó un muchacho y se le acercó peligrosamente a N con intenciones más que obvias, que se daban a entender por su mirada.
-¿No me das un pedacito del churro?-Más que obvio, lo devoraba con la mirada.
-No boludo! No sabés el hambre que tengo, además medio churro es mucho, y están riquísimos!
-Daaaale, aunque sea el último pedacito
-Bueno, esperá que como un poco más.
Quedaba el culito del churro nada más. Pura masa. Miró al churro, miró al chico, miró al churro de vuelta y se lo comió, y el muchacho casi se muere. Agarró la bolsa de los churros y la dio vuelta arriba de la cabeza de N llenándole el pelo de azúcar. Por otra parte, se habían acercado los amigos, que por lo visto tenían el hobby de taparle el sol a las muchachitas como nosotras, que queríamos tostarnos un poquito (?).
-No nos tapen el sol que está re lindo!-Pidió C casi sin voz.
-El sol está lindo a la mañana, y a la tarde, pero más lindo si lo veo con vos-Tiró alguno de los jóvenes que se nos habían acercado, obviamente no es textual, porque ni siquiera lo escuchamos.
-Aaaaaaay más tierno! Repetilo-Le dijo N, que acababa de sentarse después de salir a correr al chico por toda la playa con la intención de hacerle alguna maldad por haberle tirado todo el azúcar encima.
-No, no me lo acuerdo-Confesó el joven.
-Uh, encima ellas ni te escucharon-Le contó N, viendo que no teníamos ni idea de lo que había dicho.
Cuando miramos para arriba, nos rodeaban unos quince muchachos, que hablaban todos al mismo tiempo, y que nos hablaban a todas al mismo tiempo.
-A la cuenta de tres, todos cambiamos el acento 1... 2... 3
Y repentinamente todos se volvieorn cordobeses, y nos seguían hablando, y nadie entendía nada. Después de charlar un rato, y de prometernos que nos iban a dar churros a la tarde, cuando volviéramos a la playa, nos fuimos.
-Bueno N, por lo menos ahora vas a tener dulces sueños-Le dije antes de dormirnos.
sábado, 6 de febrero de 2010
En la beach somos todos amigos
Siguiendo con los posteos Sanbernardísticos, e intentando que no se fomente la desaparición ni venida a menos de este Bloguito Naked, procedo a contar otra de las cosas que pasaron en la costa. Porque por más que lo que pasó en la beach, queda en la beach, hay cosas que no se van a olvidar, y ya las saben todas las personas con las que hablamos, así que da igual.
El lunes no era el mejor día como para estar en la playa, hacía frío, y estaba medio nublado, pero era lunes, habíamos descansado (poco), y nos habíamos levantado con una predisposición y un humor diferente. Era caminar, de vuelta, por la orilla, con todos los bolsos, y que venga un grupo de pendejos a mojarte, y en vez de putearlos en todos los idiomas, saludarlos, porque en la playa somos todos amigos. La familia de C ya se había vuelto al departamento, y nosotras quedamos a la deriva con un termo y todo lo necesario para hacer mates. Caminamos un poco, hasta llegar a un lugar más poblado de juventud, y nos instalamos, cual morsas en vacaciones, dispuestas a hacer nada.
Todo marchaba a la perfección, hasta que los que se instalaron al lado empezaron a jugar a la pelota. Era como si una nube cargada de tormenta de arena estuviera arriba de nuestras cabezas, porque toda la arena que levantaban con la pelota, iba a parar a donde estaban nosotras, claramente, por más buen humor que una tuviera, a la tercera lluvia arenosa empezamos a las puteadas.
Con unas cuantas disculpas estratégicas, uno de los tres muchachos se fue acercando, y terminó sentado con nosotras hablando, a lo que más tarde se le sumaron dos amigos. Nos fuimos de la playa con la vejiga a punto de explotar, casi a la hora de la cena, sin saber que los muchachos se iban a mantener en contacto con nosotras.
Los días que siguieron, directamente nos instalábamos con la lona, y un rato más tarde, llegaban ellos (uno de los tres que habíamos visto el primer día, se había ido, pero había venido otro a ocupar su lugar) y a veces nos veíamos a la noche.
El lunes no era el mejor día como para estar en la playa, hacía frío, y estaba medio nublado, pero era lunes, habíamos descansado (poco), y nos habíamos levantado con una predisposición y un humor diferente. Era caminar, de vuelta, por la orilla, con todos los bolsos, y que venga un grupo de pendejos a mojarte, y en vez de putearlos en todos los idiomas, saludarlos, porque en la playa somos todos amigos. La familia de C ya se había vuelto al departamento, y nosotras quedamos a la deriva con un termo y todo lo necesario para hacer mates. Caminamos un poco, hasta llegar a un lugar más poblado de juventud, y nos instalamos, cual morsas en vacaciones, dispuestas a hacer nada.
Todo marchaba a la perfección, hasta que los que se instalaron al lado empezaron a jugar a la pelota. Era como si una nube cargada de tormenta de arena estuviera arriba de nuestras cabezas, porque toda la arena que levantaban con la pelota, iba a parar a donde estaban nosotras, claramente, por más buen humor que una tuviera, a la tercera lluvia arenosa empezamos a las puteadas.
Con unas cuantas disculpas estratégicas, uno de los tres muchachos se fue acercando, y terminó sentado con nosotras hablando, a lo que más tarde se le sumaron dos amigos. Nos fuimos de la playa con la vejiga a punto de explotar, casi a la hora de la cena, sin saber que los muchachos se iban a mantener en contacto con nosotras.
Los días que siguieron, directamente nos instalábamos con la lona, y un rato más tarde, llegaban ellos (uno de los tres que habíamos visto el primer día, se había ido, pero había venido otro a ocupar su lugar) y a veces nos veíamos a la noche.
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