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viernes, 11 de diciembre de 2009

Finally


La verdad es que no lo puedo creer. Obviamente lo quise evitar todo el año, toda mi vida, pero el momento llegó y no lo puedo dejar pasar. Mañana el día D. Decisivo, Difícil, Dramático, Distante (yanomás). EL día. Y claro que soy un manojo de nervios, claro que tengo un nudo en la panza que no se desata ni cortándolo con una tijera, claro que quiero que sea lunes y que ya haya pasado todo. Pero no puedo hablar de llegar a este final, (sí, otra vez aparezco hablando de finales, y en unas semanas se viene otro post sobre terminar) sin nombrarlos a ellos, porque simplemente se me hace imposible. Este año no lo hubiera soportado si no fuera por su compañía, volver a encontrarme con algunos, ponerme a hablar más con otros, y conocerlos más a todos fue algo que hizo más ameno el paso por el First, y hay un montón anécdotas que no me voy a olvidar jamás. Y sé que este post tendría que ser mil veces mejor porque se lo merecen (como si lo fueran a leer), pero no pueden pedirme que me ponga a elaborar a pocas horas del último día, no señor. Good bye First Certificate, gracias por compartir este año conmigo, los quiero muchísimo, y mucha suerte para todos nosotros mañana :)

lunes, 7 de diciembre de 2009

Cuando un electrodoméstico se va

Queda un espacio vacío que no se puede llenar con otro electrodoméstico. Electrodomésticos go home! El único que necesito es el mío, cerebro, mi compañero de ruta que me acompaño hasta en los momentos más difíciles, recibió mensajes de X, mandó mensajes desde todos los rincones del mundo y se conoció Avenida Cruz bien de cerca, el que vivió a mi lado casi cinco años, y poco a poco se está muriendo. Perder un electrodoméstico es morir, es tener el alma devastada, ir a la deriva sin luz y sin salida. Me duele en lo más profundo de mi alma la idea de que Papá Noel va a traer su reemplazo, yo sé que va a bajar las escaleras, y me va a ver con el reemplazo y va a subir vibrando mientras de ringtone va a tener "Por un samsung, por un samsung" y sí, el amor es así. Y el amor entre electrodomésticos es tan profundo que uno tiene que saber distinguir entre una heladera Whirpool, de las buenas, de las que tienen televisión, hielera (o como se llame), radio, te hace la tarea y te alcanza el papel higiénico, y una Liliana que no quiere nadie (sin ofender). Entre un LCD y una te vé en blanco y negro, con golpes, escondida al final de la góndola, porque si uno no distingue bien, el vendedor de Garbarino le da la Liliana al que tenía que ser dueño de la Whirpool, y los recién casados, que soñaban con que su heladera les alcanzara el papel higiénico en las emergencias, se tienen que bancar una pedorrada nacional.
Así no señores! Luchemos por un mundo en el que los electrodomésticos tengan dueños que se correspondan, donde el amor de sus frutos, y donde no haya pérdidas.
Porque cuando un electrodoméstico se va, no hay reemplazo que equivalga.