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miércoles, 11 de mayo de 2011

No me olvides

-Qué lindos ojos que tenés, papá o mamá?
-Papá
-Un genio. Mis ojos son mucho más lindos, cuando se reflejan los tuyos.

(Hubo un lapsus en el que uno de esos amigos celosos vino a sacarme, y cuando me estaba yendo, me vino a buscar de vuelta)

-Esperá!
-Me tengo que ir- (Y yo que no paraba de caminar)
-Tengo que decirte una cosa -(Y caminaba a la par, o trataba)
-Qué?
-Yo quisiera casarme con vos, así cada vez que me levanto al lado tuyo, me puedo enamorar más, día a día. Me hacés un favor?
-Decime.
-Cuando tu novio te diga una cosa así, acordate de mí...

Y dejó de caminar, y yo salí del lugar.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Destino

Todo indica que voy a terminar enamorada de ese zaparrastroso que le gusta llevarse el mundo por delante, con un par de rastas, ropa vieja y un poco rota. Desprolijo y libre. Con esa sonrisa que hace que el mundo entero pare de girar. Ese que fuma cada tanto, y pone cara de concentración. Ese que te mira con esos ojos y se te olvida que tenés que respirar. Ese que ni en pedo es el muchacho al que yo miraría, pero que me puede por sobremanera.
Así y todo, no me importa.
2011 tengo TODAS mis fichas puestas en vos, no me decepciones.

jueves, 6 de mayo de 2010

Amor correspondido

El candidato ideal. Fachero, simpático, entrador. Rubio, de peinado canchero. Unos ojos grises que te dan ganas de parar el tiempo y quedarte mirándolo por horas. Las sonrisas más sinceras que vi (y que me regalaron) en mi vida, cargadas de alegría, ternura, simpatía, caradurez, verguenza, inocencia, y muchas cosas más. La risa más angelical, y contagiosa del mundo. Caminaba con las manos atrás del cuerpo, serio, como inspeccionando el lugar, me miraba, sonreía, y hasta se reía y me hacía reír a mí también. Estaba súper arreglado, con un sweater azul que le combinaba con las zapatillas de lona azules, y un jean gris que le hacía juego con las medias grises. Sentado enfrente mío me tiraba besos, y miraba para otro lado, muerto de verguenza cuando yo le sonreía. La que vendría a ser mi suegra, una divina total, copada, y risueña como él. Cuando se estaba yendo, me buscó para saludarme con su sonrisa contagiosa, y me morí del amor.
Tiziano se robó mi corazón en el mismísimo instante en el que lo vi, y me regaló una sonrisa de feliz cumpleaños que me alegró el día, es una lástima que solo tenga dos años, y que yo esté quince años más arriba.
¿Dónde consigo un hombre como Tiziano, sin tener que ir presa por pedofilia? Qué injusta que es la vida, pucha che.

sábado, 1 de mayo de 2010

Fin de semana Utópico

Alguien tiene que continuar con éste relato, así que me tomo el atrevimiento de hacerlo yo, porque mientras vos chapoteabas en el agua con Gasti, yo charlaba de cosas profundas con Vic (perdón Annucha, pero las conversaciones de mejores amigos, quedan entre mejores amigos, por más que te quiera muchísimo). Después de todo lo que contaste, te robé al rubio, y nos fuimos a caminar (Y a hacer los mandados que me pediste en el mensaje). Media hora más tarde, volvimos, con la coca cola para su fernet, con las verduras para la ensalada, con el estómago vacío para el asado, y con cosas para contarte, así que aprovechamos que los dos se pusieron a jugar al winning y nosotras nos fuimos a la pieza.
Después de charlar un rato, bajamos, y volvimos a la pileta a disfrutar un poco más, porque el día estuvo hermosísimo, y después preparamos las cosas para la comida, así que ahora estamos esperando a que los chicos se pongan las pilas con el asado, mientras yo escribo en el blog, y vos te bañás.
Por muchos más sábados como este :)

domingo, 11 de abril de 2010

Recuerdame




Vos, pebete de jamón y queso, sí, vos. Sos un desconsiderado, con todas las letras, en cursiva y de color. Sos un desconsiderado, porque sabés que garpa. Sabés muy bien que los rayban, garpan, y cómo garpan.


Sabés que cuidar a tu hermanita, garpa, y garpa mucho














Sabés que el desarreglo, y las camisitas, garpan.



Sabés que el tiernito, también garpa, y que las quotes, valen la pena.


Tyler
: [tries to kiss her, but is denied]
Ally Craig: Not tonight. Not never, but just not tonight.
Tyler: So, dessert first in case of asteroids, yes. But kissing a guy you seem at least somewhat attracted to before riding off into the unknown New York night alongside a panda you've only just met, no?
Ally Craig: [kisses him] You're weird.
Tyler: I know.









También sabés que el escritor, garpa.


Tyler: Gandhi said that whatever you do in life will be insignificant. But it's very important that you do it. I tend to agree with the first part.


Tyler: Whatever you do in life will be insignificant, but it's very important that you do it. Because nobody else will. Like when someone comes into your life and half of you says you're nowhere near ready, but the other half says: make her yours forever.

La combinación de todas esas cosas, y un par más que no se pueden decir, para no adelantar nada, ni arruinarles la ilusión a las personas que todavía no vieron la película, garpan, y garpan muchísimo, mucho más que el vampirito frío enamorado de la mortal.

miércoles, 7 de abril de 2010

Heart attack

Cosas como ésta deberían estar prohibidas.

domingo, 4 de abril de 2010

Dibujos


Y ahora estoy escuchando Desenho de Deus, de Armandinho, y en realidad no sé si Dios estaba namorando a orillas del mar del amor cuando te hizo a vos, pero estoy segurísima de que cuando Julie Taymor decidió hacer Across the universe, estaba pensando en algo terriblemente perfecto para poner en su película, y ahí apareciste vos, como Jude, para hacerme enamorar. Para colmo con tu acento inglés, y tus canciones de los Beatles, un viernes a la noche... sin palabras.
Encima tenés el tupé de cantar(me) Ps I love you, dibujar bien, y hacerte el bad boy. Finalizar con Love is all you need, que implica el reencuentro con Lucy (In the sky with diamonds). La verdad, sin comentarios.

lunes, 29 de marzo de 2010

Final

Las dos parejas ya habían pasado por varios momentos, algunas peleas momentáneas que siempre se solucionaban porque, tanto en Lu y Gasti como en Annu y Vico, se notaban que no podían estar el uno sin el otro y también que los cuatro eran inseperables. Salidas diurnas, nocturnas, vacaciones a distintos lugares del mundo (Vico y Gasti las habían llevado a conocer Europa y a surfear en las olas de Hawai). Todo estaba perfecto, pero hacia una semana que las muchachas notaban algo distinto en sus chicos, los notaban raros, como que les ocultaban algo.

- Che Lu – se animó a hablar un día en la ronda deforme de amigas que cada miércoles tenían en la casa de una o de otra- no notas raros a los chicos? Como distantes no sé

- Sabes que sí- respondió la rubia- como que nos ocultan algo…

- Estos no andarán pirateando no? Seguro que sí, yo sabía que algún día iba a pasar, que iban a sacar el parche y la pata de palo del ropero. ¿Qué decís que hagamos?

- Tenemos tres opciones- dijo la rubia poniendose seria- la primera es hacernos las bólidas y negar la crisis, la segunda cortarles el rostro antes de que ellos nos digan nada y la tercera, encararlos.

- Pero son horribles tus opciones Lu, no sé hoy hagámonos las enojadas y vemos que onda. Dale?

- Dale- concordó la Rubia poniendo su mano para chocar los cinco.

La noche llegó y los chicos seguían nerviosos, si bien las habían llevado a un lugar super lindo a comer, las chicas se daban cuenta de que algo les estaban ocultando, los dos mandaban mensajitos y no dejaban que sus novias los vieran, así que ellas (como se tenían en sms free) para disimular su interés por esos mensajes se mandaron mensajitos.

De: Lu

Che Annucha, esto no da para más, tirémosles la comida por la cabeza y nos vamos corriendo.

De: Annu

Vos decís? Es obvio que en un rato nos dicen que nos llevan a nuestras casas y se van a piratear!

Así siguieron entre mensaje y mensaje. Lo que las chicas no sabían es que los chicos estaban en la misma situación mensajeándose entre ellos. Terminaron de comer y las muchachas fueron al baño a decidir que hacer e improvisar una ronda de amigas.

-Ya está- dijo la morocha al borde del llanto- digámosles que son lo peor, que los odiamos, que no tienen corazón para hacernos esto

- Tenés razón, amiga. Estos chicos creen que se pueden salir con la suya! Que pueden usarnos, ilusionarnos y que, por traernos a lugares lindos, nosotras nos vamos a hacer las bólidas pero ya está. Digámosles de todo y nos tomamos un taxi a tu casa así lloramos juntas

- Y comemos chocolates mientras miramos Top Gun- completó la morocha

Salieron del baño y les cantaron las cuarenta a sus chicos, les dijeron de todo, les dijeron que eran malos, que no tenían corazón, que nos les podían hacer esto y como frutilla del postre, no les dejaron responder nada y se tomaron un taxi rumbo a Palermo.

Los celulares de ambas no dejaban de sonar y ellas no hacían mas que ignorar las llamadas. Frenaron en un kiosco a comprar 100 pesos de chocolates y se dispusieron a pasar una noche de depresión con Top Gun.

Las chicas estaban muy entretenidas y un poco depresivas en la habitación de la morocha cuando dos guitarras comenzaron a sonar afuera de la casa de esta. Pusieron pausa y salieron al balcón y no pudieron evitar sorprenderse al notar que quiénes hacían semejante ruido eran ni más ni menos que V y G. Después de que los chicos les cantaran un par de canciones y les rogaran que bajen las muchachas accedieron pero sin dejar de mostrar su enojo y frustración por el supuesto engaño de los chicos.

- Chicas- empezó el más rubio- no sé porque pensaron que las estabamos engañando. Hace rato que, tanto Vico como yo, nos sacamos el parche. Ustedes nos cambiaron la vida…

- Nos enseñaron a amar, a ser felices- continuo el otro chico

- Jamás hariamos algo que las lastimara, solo queremos lo mejor para ustedes sea cerca o lejos nuestro y si estuvimos raros fue porque teniamos una sorpresa para ustedes, nada más.

Las dos chicas estaban muy emocionadas y no dejaban de mirarse, muertas de vergüenza por desconfiar de estos dos dulces de leche, pero aún así no bajaron la guardia.

- A ver entonces, cual era la sorpresita que tenían- dijo Luana con tono de enojada

- Si, eso, muestren muestren- reforzó Annick manteniendo el mismo tono que su amiga.

- Van a tener que esperar, mañana a las 10 las pasamos a buscar, descansen- dijo Vico besando a su novia en la frente mientras Gastón hacía lo mismo con Lu.

Eran las 10 menos cinco y las chicas no podían ocultar su emoción, no paraban de preguntarse que era esa sorpresa que sus novios les tenían preparada y a la vez, hacían suposiciones sobre que, quizás, se les había ocurrido ayer a la noche pero era todo una mentira (aunque ellas sabían que no, pero les gustaba hacerse las duras).

A las 10 en punto el timbre sonó. El auto dorado de Gastón estaba estacionado y los muchachos invitaron a sus novias a entar. Después de dos horas de viaje llegaron a Lobos, a un lugar descampado.

- El pasto era la sorpesa?- Preguntó Annu desconcertada.

- No no chiquitas, la sorpresa es esta- dijo el rubio mostrando dos bellos paracaídas.

- Nos acompañan?- pidió Victorio.

Los cuatro subieron al avioncito y se prepararon para el salto. Las chicas estaban un tanto asustadas pero sabían que con esos hombres al lado nada les podía pasar. Cada metro que bajaban era alucinante, se sentían pájaros en el aire y no podían estar más felices y eso que todavía faltaba mucha sorpresa por recorrer.

Cuando se estaban aproximando al suelo, vieron que algo estaba escrito en el piso pero no entendían que hasta que no estuvieron a una distancia prudente.

“Aceptarían ser nuestras esposas?” Decía el suelo.

Las chicas no empezaron a lloriquear mientras sus novios les hacían la propuesta al oído. Cuando llegaron al suelo los abrazaron y se besaron con mucha pasión y alegría. Ambos chicos sacaron anillos armando así un compromiso intimo entre ellos cuatro. Hicieron un picnic como festejo y en el atardecer los chicos volvieron a tomar la palabra.

- Chicas, creo que estoy hablando por los dos- empezó Vico mientras Gastón asentía- cuando digo que ustedes son las mujeres de nuestras vidas, ya hace un año y medio (sí, esto es un minific y todo pasa rápido) que estamos con ustedes y jamás nos sentimos tan felices

- Cada día las amamos más- siguió G- y nos damos cuenta que es al lado de ustedes que queremos pasar nuestra vida.

Para esta altura las chicas ya estaban llorando con mocos y todo.

- Y como además, nos encanta esta relación de los cuatro, compramos dos casas hermosas en una zona bellísima de Martinez pegaditas una de la otra, con jardín, pileta y todas los chiches- dijo Vico sacando las llaves y poniendo énfasis en las palabras bellísima y chiches.

- ¿Qué dicen?- concluyó Gasti- ¿Se vienen a vivir con nosotros?.

Las dos muchachas se abalanzaron, besaron, abrazaron y besuquearon a sus novios en señal de un sí.

(Esto vendría como en imágenes cortas que siempre te ponen al final de algo viste)

Los cuatro se casaron en bodas distintas pero poniendo de padrinos a la pareja amiga, los chicos siguieron trabajando en la tele aunque menos horas para tener más tiempo para su familia. Las chicas cumplieron todos sus sueños y todos los miércoles seguían haciendo rondas de amigas. La convivencia como vecinos fue muy buena y cada pareja tuvo 3 hijos. Vacacionaron juntos reiteradas veces y Annu y Vico tuvieron siempre una reserva gigante de fernet. Y así fue como fueron felices para siempre, comieron perdices y cantaron canciones.




Como nuestros chicos no hay ♥

Desagradecido

Y te escribí una carta que nunca mandé, y de la que nunca te vas a enterar, pero vos aparecés, con tus anteojos de moda, y tu pañuelo en el cuello, con tus camisas que son pasión, y con tu sonrisa sincera, y yo no puedo evitar putearte. Tenés el tupé de aparecerte así como si nada, y cantar canciones de los beatles como si hablaras del clima.

Sos tan lindo que ni siquiera parece que te duele la cara, como diría la canción, y yo te doy hasta las gracias, aunque sea un amor compartido con Cari (y con unas cuantas más que no vienen al caso).

A ver si te das cuenta de la gravedad de la situación y te ubicás un poquito, porque mi corazón no resiste semejantes videos, fotos, ni declaraciones. Ya te voy a mandar la carta, y vas a saber que soy el amor de tu vida.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Viva la poligamia

Después de analizarlo por muy poco tiempo, ya está decidido. De alguna manera voy a meterme a Pampa, o al vestuario, y voy a enamorar a Gastón (que cumple años mañana y sigue tan lindo como siempre), ese es el primer paso, a eso le sigue la repartición de bienes humanos a Cari y a She, yo desenamoro a Gas, se lo mando a Cari, y la tercer etapa consiste en pelear con la rubia, por Pabli. Una vez que cada una esté con su muchacho, nos mudamos a un pais donde se acepte la poligamia, y nos casamos con los otros galanes. Podemos, a modo de changuí, agregar a Marianito a la vida poligámica, eso no se nos había ocurrido antes, pero lo estoy proponiendo ahora. Eso sí, a los galanes los compartimos, pero con el morfi no se jode.

viernes, 13 de noviembre de 2009

El de camisa es para mi

Después de esta semana del or.to, lo menos que podía pedir era un show como la gente, porque sino, definitivamente me iba a largar a llorar. Aunque, todo hay que decirlo, la compañía era lo suficientemente buena como para que, de cualquier manera, valiera la pena dormir tres horas nada más, después de no haber dormido en años.
Con mi mala suerte y todo, mis deseos se cumplieron y el show fue increíble, claro que todo suma, el de camisa para mí, la noche de las porras, el que se creía John Lennon, Pete Best y su dentadura despegada, su forma de caminar tan singular por haberse olvidado el bastón, y sus efectos de sonido naturales, "Es hermoso!", la traductora que no sabía traducir, muy bueno, muy bueno, los famosos de la puerta que se hacían los que iban siempre al Rex, el viejo que vendía vinoculares que nos decía que ya podíamos pasar, "No agarres papeles te dije", "Ni se te ocurra pagarle por el papel, de última a la salida nos afanamos uno", la groupie que se subió al stage a darle un beso a uno de los muchachitos, todo, todo, todo (Es tuyo si querés) sumó e hizo de la noche del jueves una noche realmente increíble, pero lo que más valió la pena fue haber escuchado a mi Boyfriend Rubén Paul cantando:



y el siguiente diálogo:
-¿Cómo lo estás pasando? Yo siento que te estás aburriendo un montón, yo sé que no sos fanática de los Beatles y viniste para hacerme compañía.
-No, no, lo estoy pasando bien, me gustan además.
-Lo que vos estás haciendo es babosearte con Paul.
-Sí, obvio.
-Tenés novio vos! Yo también lo estoy mirando igual.

lunes, 26 de octubre de 2009

Sweet dreams are made of this

Odio a mi insomnio, definitivamente es lo peor que me pasó en la vida. Eso y las cortísimas 24 horas que tiene el día. 24 horas e Insomnio. Insomnio y nervios. Nervios, insomnio y solo 24 horas. Y es increíble que mi insomnio dure tanto, los días sean tan cortos y así y todo, en las pocas horas de sueño tenga sueños geniales. De la cantidad de horas dormidas, solo se sueña un 20% y a veces me parece extraño (pero al mismo tiempo está buenísimo eh, no me quejo en lo absoluto, por mí podría durar años) que algunos sueños duren tanto, o que parezcan que duren tanto. Lo mejor de todo es que me los acuerdo, y a la mayoría les puedo aplicar un significado basado en lo latente y en el contenido manifiesto. Y no hay nada como levantarse después de un mensaje de P invitándote a salir.

domingo, 5 de julio de 2009

Art attack

The best class ever

Neli's paint version:

Diel's paint version:

sábado, 6 de junio de 2009

Ramiro Ordóñez


Ramiro Ordóñez, Rama para sus amigos que conocían la destreza del rubio pelicorto a la hora de bailar o de hacer algún deporte. Sí, a Ramiro se le hacía imposible ocultar cuán de madera era para esas cosas. Un joven de veintitantos años sumamente tranquilo, sensible y enamoradizo. Su corazón era tan grande como su pasión por la música y había sufrido tantos desamores como familiares tenía, y no es que su familia fuera chica, todo lo contrario.

Generalmente su vida transcurría sin sobresaltos, estudiaba psicología en la Universidad de Buenos Aires a la mañana, a la tarde se dedicaba a componer canciones o pasar un buen rato junto a su incondicional amiga guitarra y a la noche estudiaba de sus apuntes para estar al día con la siguiente clase. Súper responsable, uno de los mejores alumnos en su curso, y uno de los pocos varones que quedaban cursando aquella materia. Los fines de semana los pasaba en familia o con sus amigos, salvo los días en que necesitaba un momento para él y se quedaba encerrado en su departamento, acomodando sus ideas.

No era de muchas palabras, prefería escuchar, observar y escuchar un poco más, buscando el momento indicado para decir la palabra justa, pero a pesar de no ser muy hablador era un tipo bastante sociable, todos sus compañeros lo llamaban para salir, o para charlar un rato. Ramiro era la persona indicada a la hora de buscar a alguien con quién hablar, como psicólogo iba a llegar lejos, lo decía todo el mundo. Eso sí, a sus verdaderos amigos los contaba con la palma de la mano y no los cambiaba por nada. Por sobre todas las cosas estaba Marianella Rinaldi, su mano derecha, en algún momento había estado enamorado de ella pero necesitó poco tiempo para darse cuenta de que el amor que le tenía era el que se le tiene a una hermana y no a una novia. A ella le seguía Juan Morales, alias Tacho, compañero de mil aventuras, ellos dos eran como sus piernas, ellos eran su sostén, su equilibrio en la vida, su cable a tierra. Aparte de ellos estaban Jazmín Romero, la gitana, que tantos días había dedicado a enseñarle danzas españolas, esfuerzo en vano ya que él no había aprendido nada, y Thiago Bedoya, que le había enseñado que no tenía que prejuzgar, que no todos los hijos de padres ricos eran nenes de papá y que la vida lo había golpeado tanto o más que a cualquier otra persona con menos recursos.

Cualquiera de los cuatro hubiera respondido lo mismo si les preguntaban ¿Cómo es Ramiro Ordóñez? Una persona increíble, un amigo de fierro, un poco inseguro de sí mismo y un romántico incurable.

Muchas chicas lo catalogaban como el hombre perfecto, pero a pesar de eso Ramiro seguía siendo un joven de poca suerte en los temas del amor. Si le seguían cerrando las puertas en la cara iba a tener que buscarse una nueva nariz porque la suya iba a morir aplastada. Él estaba despreocupado, se enamoraba fácilmente, sí, pero no iba buscando al amor, dejaba que el amor lo encontrara, y sabía que la persona justa iba a llegar en el momento indicado. Estaba seguro de que mientras más empeño pusiera en encontrarse con el amor más desencuentros tendría, así que dejaba que las cosas fluyan a su manera y él se enamoraba de la vida.

Desde siempre había soñado con poder pisar el continente Europeo, más precisamente poner sus dos pies en Francia y caminar hasta el cansancio. Hacía unos años había ido a un par de clases de francés, por si acaso, y hasta se había comprado una boina negra para sentirse menos extranjero cuando, algún día pisara aquél país. Y ese algún día había llegado.

En el mismísimo momento en el que pisó el avión de ida su vida cambió para siempre. Había decidido que el Ramiro lleno de inseguridades y con mala suerte en el amor iba a quedar en Buenos Aires, mientras que en Francia se mostraría como el ganador, como el seguro, como el que, verdaderamente, no era, porque claro, cuando uno empieza de cero es muy fácil ponerse máscaras y aparentar ser lo que uno quiere ser. Una decisión estúpida, pero solo iba a darse cuenta días más tarde.

Ya había recorrido el museo de Louvre de pies a cabeza, y se había perdido en todos los recorridos que había hecho, había subido y bajado la Torre Eiffel unas cinco veces (tanto por ascensor como por escaleras), había caminado por Le Champs Elissé una incontable cantidad de veces, había hablado con muchísimas mujeres en un francés muy precario, y había robado suspiros de varias muchachas. Ese era el Ramiro con el que siempre había soñado ser, el de pisada fuerte, el modelo carilindo, el que caminaba con aires de superior. Pero ahora que veía cómo era ser así no le estaba gustando, no se reconocía cuando se miraba al espejo, veía a una persona fría, una persona que se llevaba la vida por delante sin importarle absolutamente nada y él estaba lejos de querer ser así.

Si a la gente no le gustaba lo que veía, problema de la gente, él se iba a sacar esa careta e iba a volver a ser el Ramiro Ordóñez lleno de dudas de siempre, con la diferencia de que ahora se aceptaba tal y como era y estaba a gusto con él mismo.

Las tardes de París lo llenaban de inspiración, que volcaba rasgueando las cuerdas de su guitarra mientras acompañaba la melodía con su voz. Esa tarde no era la excepción. Se encontraba sumamente concentrado entonando la canción “Do you want to know a secret” de los Beatles y la gente empezaba a juntarse a su alrededor para escucharlo. Eso no era nada nuevo, los parisinos solían acercarse a donde estaba él, disfrutaban de sus canciones y además sabían que él no pedía nada a cambio, ni siquiera esperaba que lo aplaudieran, él lo hacía por y para él, porque le hacía bien y porque era lo que amaba. La canción había finalizado y todo su público había vuelto a esparcirse por la plaza para seguir con lo que cada uno hacía, todo el público menos una muchacha de larga melena rubia.

- Félicitations, j'ai adoré-Dijo la rubia en un perfecto francés, con una sonrisa radiante en su cara. El rubio levantó la mirada y se encontró con los ojos de la chica que le acababa de hablar, con sus miradas conectadas el resto del mundo había desaparecido.-¿Comment tu te appellez?-Preguntó ella sentándose al lado de Ramiro en el banco.

-Je… Je m’ appelle Ramiro-Contestó él titubeando, en un francés muy mal pronunciado. En ese momento el muchacho se maldecía a sí mismo por haberse ausentado a tantas clases de Francés por culpa de Sofía, otro de sus amores no correspondidos, y por haberse animado a mirar a los ojos a la rubia que lo estaba encandilando con su belleza.

-¿Quel est votre nationalite?-Preguntó ella con total naturalidad dejando que su armoniosa voz llenara los oídos Ramiro. Y para ese momento Ramiro sentía que estaba escuchando el cantar de los ángeles y que estaba en el cielo.

-Je suis argentin-Respondió él con una sonrisa, no porque había podido responder esa pregunta, sino porque se sentía increíblemente feliz al lado de aquella chica que todavía no le había dicho su nombre.

-¡Qué casualidad! Yo también soy de Argentina-Exclamó totalmente entusiasmada dejando que su sonrisa se ensanchara aún más y que el corazón de Ramiro esté a punto de salírsele del pecho en cualquier momento.

-¿Y cómo te llamás?-Preguntó él ahora un poco más seguro.

-Valeria, pero prefiero que me digan Vale.

-Un gusto Vale, yo prefiero Rama, pero como quieras decirme está perfecto.-Él le sonrió tiernamente y ella le devolvió la sonrisa. La conexión que había entre los dos era única y la cantidad de sentimientos que estaban apareciendo en el interior del rubio pelicorto era realmente increíble.

En ese momento Ramiro Ordóñez había encontrado al amor de su vida, y esta vez no era otra de las trampas que le ponía el destino, esta vez era su verdadero amor, lo que había estado esperando durante sus escasos veinticuatro años de vida. Había estado hablando con Valeria por horas y ni siquiera se había dado cuenta del paso del tiempo, sentía que la conocía de toda la vida y que era estaban hechos el uno para el otro.

-Bueno tronco…-Empezó a decir ella mientras se paraba del asiento, cuando él soltó una carcajada-¿Qué pasa?

-¿Me dijiste Tronco?

-Sí, ¿no me dijiste que preferías que te diga así?

-No, Rama dije.

-Bueno, tronco, rama, es todo lo mismo…

-Está bien igual, además me gusta cómo suena.

-Te bautizo como Tronco, eso sí, no quiero que nadie más te diga así porque se pudre todo eh.-Dijo ella a
modo de amenaza, levantando su dedo índice para señalarlo a él.

-Quedate tranqui Vale, vos sos la única a la que le voy a dejar decirme tronco.-Y una vez más se sonrieron
mutuamente.

-Bueno, como te decía, me voy yendo porque ya es tarde… Mañana vuelvo a pasar por la plaza a ver si estás y te escucho cantar un rato.

-Dale, a ver cuándo te animás a cantar conmigo.

Después de ese día, las tardes que pasaba tocando en la plaza ya no eran por ni para él, ahora eran exclusivamente para ella, todas y cada una de las notas que salían de su guitarra, todas y cada una de las palabras que salían de su boca, todas las canciones, todas las tardes, todo estaba totalmente dedicado a ella.

Y su alma ya no andaba sola tropezándose con los desamores. Su alma había afirmado sus pies sobre la tierra o más bien en el cuerpo de la rubia, porque hasta su alma era para ella.

Esa tarde no sonaban los Beatles como las tardes anteriores, ese día solo se escuchaban sus corazones. Sus corazones y sus labios, que iban al ritmo acelerado que habían adquirido sus corazones. Y si de fondo sonaba Carla Bruni o La Rama te mueve ninguno de los dos se había dado cuenta, bueno quizás ella sí, porque Rama le movía toda la estantería, como diría Marianella.




A mi media naranjú.

Crisis de Ansiedad

Es cuestión de tiempo, entre desear algo y conseguirlo hay una cuestión de tiempo. El problema es que ese tiempo entre lo que deseamos y su realización puede ser eterno.
Cuando queremos algo lo queremos ya… por algo lo queremos ¿no?
La ansiedad, esa obsesión por que el futuro sea hoy, ese capricho del deseo inminente, ese fast food difícil de digerir.
Yo se que las cosas que importan de verdad necesitan tiempo. Se que no hay que apurarse, pero cuando quiero algo necesito señales claras de que eso va a llegar, sino me desespero.
La incertidumbre me mata, me vuelvo inseguro, me hace dudar de que eso que quiero tal vez nunca llegue, tal vez por eso necesite alguna prueba de alguna certeza que calme esta ansiedad.
La tarde es larga pero es tan corta la vida y uno quiere todo ya. Tal vez por esa ansiedad uno termina perdiendo justamente eso que tanto quiere.
Las cosas que de verdad importan llevan tiempo, las cosas que valen cuestan trabajo. Por esa obsesión de que las cosas sean hoy, ya, como uno quiere, te podes perder y no ver lo que en verdad ya existe.

Ramiro Ordóñez.

martes, 2 de junio de 2009

Que mis ojos se cierren...

...Y me duerman las hadas.

sábado, 30 de mayo de 2009

Baila el chipi chipi

Me fui al gran rex para ver a los de casi, porque me enteré que estaba el rubio Gasti. ♪♫♥

viernes, 22 de mayo de 2009

Quiero uno de estos, por favor


Gastón Dalmau disfrazado del joven manos de tijera es perjudicial para mi salud.

sábado, 16 de mayo de 2009

Yo ya tengo otro galán


Una vez me regalaron un novio:
La verdad, todo un caballero.
Era de esos que ya no se consiguen, porque en realidad ya no se consiguen de ningún tipo (Pasable).

lunes, 4 de mayo de 2009

Best Seller menos vendido

Biografía no autorizada de un Juan que nunca existió -cualquier semejanza con la irrealidad es pura coincidencia-


Juan nació el 23 de diciembre de 1983, Juan tiene un hermano más grande que lo cuida mucho. Cuando Juan tenía cinco años le regalaron un pez, Juan se aburría viendo nadar al pez pero otra mascota no lo dejaban tener. Juan hace un año abrió una bicicletería, ahora Juan es todo un hombre de negocios, Juan tiene rulos, Juan es alto, Juan usa bufanda y una campera de corderoy, Juan tiene un jean que usa todo el tiempo pero... ¿Quién es Juan? Juan es un hombre normal, con sus tiempos y problemas como cualquier otro. A Juan le gusta desayunar tostadas con manteca y un vaso de café o de lo que haya, Juan a veces se siente solo, como todos, pero encuentra en Mongo, su perro (ahora que Juan podía elegir la mascota definitivamente había sacado de su lista de mascotas al pez), la compañía necesita para estar bien. Juan ama las galletitas con forma de anillo, sobretodo las rosas con un intento de sabor a frutilla, Juan a veces come bizcochos agridulces. Los viernes a la noche Juan pide pizzas o empanadas porque llega cansado, saborea las pastas que le hace mamá los sábados y disfruta los asados de papá los domingos. Juan es más o menos alto, tiene el pelo castaño y ojos color miel.
A veces, solo a veces, se toma tiempo para hacer nada, generalmente esta corriendo –o andando en bicicleta- todo el día, del trabajo a la casa y de la casa al trabajo. Yo creo que la rutina lo cansa pero está en Juan cambiar las cosas o no. Juan nunca tiene tiempo para hacer lo que realmente quiere y por eso está siempre apurado con el tiempo suficiente. Juan tiene y tuvo muchos miedos como a los payasos, la oscuridad, el monstruo que se esconde debajo de la cama, que se le venga el mundo abajo, miedo a lo que piensen los demás de él. Juan le tiene mucho miedo a los médicos, Juan vive preocupado. Juan no sabe muchas cosas de cocina ni de limpieza, tampoco sabe hacer bien la cama, si fuera por Juan todo el mundo dormiría hasta tarde todos los días. Juan se tiene que afeitar día por medio, Juan a veces se lastima cuando se afeita. Juan siempre cuenta historias. A Juan le gusta escuchar cd’s de los Beatles, Sui generis (Sobre todo esa canción que dice “Juan Represión viste un saco azul, triste, vive como pidiendo perdón y se esconde a la luz del sol”) y Seru Giran, tiene la discografía completa de todos. A Juan le gustaría tener una banda, tiene millones de letras que escribió cuando tenía tiempo de volarse. A veces -solo a veces- se toma tiempo para hacer nada. Ahí es cuando escribe y se inspira. Ahí es cuando se toma tiempo para pensar en ella. Ella se llama Sol, a Juan le gusta mucho hablar y estar con Sol pero la diferencia de edad lo preocupa, Juan sabe que tiene que esperar unos años pero a veces le gustaría dejar de pensar en los demás y hacer lo que él quiere. A Sol también le gusta hablar y estar con Juan y tiene en claro lo de la diferencia de edad. Sol y Juan a veces se encuentran pero sólo como amigos. En realidad no es ese Juan, eso es lo que Juan quiere que sepamos sobre él. El verdadero Juan desayuna tostadas con manteca porque la abuela siempre le hacía comer eso en el desayuno cuando se quedaba a dormir en su casa, al verdadero Juan no le gusta mucho la comida que hacen sus papás pero no quiere admitir que se siente solo y que le gusta estar en familia, el verdadero Juan come las galletitas con forma de anillo porque le hacen acordar a su infancia, tienen un gusto especial para él. El verdadero Juan cuenta historias porque le gusta fantasear con que alguna vez vivió o sintió lo que cuenta. El verdadero Juan escucha esa música porque le gusta y porque lo hace volar, lo lleva a un mundo en el que solo existe lo que él quiere que exista y hace que se olvide de todo y todos los demás. El verdadero Juan no tiene ojos color miel, tiene ojos naranjas que miran más allá de lo que una persona puede ver, miran más lindo, más profundo. A Juan le da miedo jugarse por Sol, al verdadero Juan también le da miedo pero ya se jugó y aunque los demás no se den cuenta el dice que no para poder estar o hablar con ella, cuando está con Sol, Juan se convierte en el verdadero. El verdadero Juan no pide pizzas porque está cansado, pide pizzas porque le gusta hablar con el chico del delivery y siempre se quedan horas conversando como grandes amigos. El verdadero Juan le pone nombre a las cosas, su almohada se llama Malena, su cepillo de dientes Fátima, el peine Gabriel, la televisión Agustina y así con todos los demás objetos que tiene en Margarita, su departamento. El verdadero Juan sabe que el tiempo es interno y que si tiene ganas puede hacer que una hora dure un día y un mes cinco años. Todo esto lo pensaba el verdadero Juan cuando viajaba en colectivo para poder encontrase con Sol.


Diel, en un segundo intento de escritora